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Palabras
No disparar a los pájaros
En nuestro país, la ley no protege a los pájaros.
Tanto a los pájaros urbanos, que anidan en la ciudad, en
árboles, techos y edificios, como a los del campo; a todos
en general, los que andan libres, pero que son víctimas del
vandalismo de niños con honda o de insanos deportistas.
Los pájaros contribuyen enormemente al equilibrio ecológico,
pues diezman la población de insectos, su principal alimento.
Sin pájaros, los insectos invadirían el campo y la
ciudad, devorando jardines y cultivos, ante su creciente inmunidad
al tóxico químico. Además de favorecer a la
naturaleza, los pájaros la embellecen.
Los pájaros son poemas que vuelan. En algunas fincas o villorrios
ponen rótulos como No disparar a las palomas.
Excelente ejemplo.
Y al pensar en ello, también pienso en la paloma humana.
La que sufre en las cárceles o sufre persecución;
la que sufre en los barrios del hambre, del abandono; la que sufre
en el horizonte.
Día a Día
El marxismo se fundamenta en el rechazo a la moral, a la que califica como
una institución burguesa. Según sus tesis, el
fin justifica los medios, con lo cual se dan licencia para
perpetrar los crímenes y las iniquidades más abominables.
Basta que una de estas bandas proclame luchar por la emancipación
del pueblo para justificar los homicidios y depredaciones
que sirvan a sus propósitos. Pasó en Nicaragua y está
ocurriendo en Venezuela.
El desprecio por la moral explica el desprecio por la vida en los
regímenes comunistas, lo que conduce a las grandes matanzas,
a los campos de concentración y a la terrible pobreza que
es el signo de esas despiadadas sociedades.
Al hombre no se le reconoce alma ni menos individualidad, por lo
que se le puede sacrificar en aras de los intereses del Estado.
Stalin no tuvo escrúpulo ninguno en matar cuarenta millones
de seres para construir el socialismo.
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