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La nota del día
La esclavización obligatoria

Los colegios son la base de las regimentaciones que un gobierno o movimiento de carácter dictatorial impone sobre diversos sectores sociales.

Lo que equivale a regimentar a los profesionales del país, la colegiación profesional obligatoria, propone el FMLN, perversa ocurrencia que por fortuna no tiene posibilidad de ser aprobada por la Asamblea. De lo que llegan a ser los colegios profesionales tenemos la muestra con el Colegio Médico.

Los colegios profesionales están prohibidos por la Constitución, pues violan las libertades individuales. Si una persona llena los requisitos para ser calificada como apta en el ejercicio de una profesión, no tiene por qué ser miembro de un colegio, o de cualquier clase de entidad, para hacer lo suyo. De igual o mayor importancia es que la gente no esté obligada por ley a contratar únicamente a los miembros de un colegio para obtener servicios médicos, o de ingeniería, o de lo que sea.

Los colegios son la base de las regimentaciones que un gobierno o movimiento de carácter dictatorial impone sobre diversos sectores sociales. En las sociedades democráticas, los colegios no existen, y cuando han existido, como el colegio de periodistas de Costa Rica, terminan por declararse fuera de la ley. En este último caso, una decisión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos ordenó su disolución. Aunque los comunistas lograran que se apruebe una enmienda constitucional que establezca la colegiación obligatoria, la Corte Interamericana revertiría la medida.

Lo que serían los colegios se puede ver en las repugnantes actuaciones del Colegio Médico de El Salvador. En un caso, expulsaron a un médico por no estar de acuerdo con sus actuaciones como ministro de Salud; ahora, con la huelga ilegal del Seguro Social, emitieron condenas contra los médicos que continuaron dando servicio a los pacientes, los que además eran amenazados de muerte y vilipendiados en listas como “enemigos”.

Los colegios obligatorios vendrían como anillo al dedo para que los comunistas domestiquen a todos los profesionales del país. Con la sola facultad de expulsarlos de un colegio a través de juicios sumarios, con lo que sus víctimas quedarían inhabilitadas de ejercer como profesionales, sería suficiente para acabar con la menor oposición a las maniobras de los comunistas. Hay que ver, al respecto, las posturas sumisas de los abogados y notarios de El Salvador, que saben que la mínima señal de rebeldía se les cobra a la hora de tramitar litigios.

De vuelta a las cofradías del siglo XII

Hay más en esto. Los colegios se conciben dentro del marco de la formación profesional del país, nítidamente dividida en sectores en las profesiones que se imparten en la UES, institución tomada por los comunistas desde hace varias décadas. Hay abogados, farmacéuticos, ingenieros, comunicadores, etc. Pero da el caso que las “profesiones” en el Siglo XXI, el mundo de hoy, son muchísimas más y están en constante evolución, por lo que no sabemos dónde encajará una determinada actividad “profesional” que surja en tres o veinte años. Esto ha sucedido, como ejemplo, con la informática, que no cabe dentro de las ingenierías de antes. Por lo mismo, un “colegio de ingenieros” equivale a una camisa de fuerza al estilo de las cofradías del Siglo XII.

Estas realidades les importan un bledo a los camaradas; lo esencial es tener sometidos a los diversos sectores sociales, impedir rebeldías y moverlos como títeres sin voluntad propia. Para eso, los colegios son el bozal perfecto.

 

 

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