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Unidos
por los sufrimientos
La
Unión. No es fácil atender a un minusválido
y menos cuando la pobreza agobia. Ella buscó ayuda para su
hija y para otros limitados.
Miguel Ventura
El país
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
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| Jacqueline Benítez, junto a María,
quien buscó sillas de ruedas para varias personas. Foto:
EDH/Miguel Ventura |
Hace veinte años, poco después de nacer su hija,
a doña María Benítez le dijeron que la pequeña
padecía parálisis cerebral. Lloró y empezó
una vida de sufrimiento que se convirtió para la mujer en
un apostolado.
Ella vende refrescos en las calles. Su situación económica
es muy pobre, pero no le impide comprender que hay otras personas
que también sufren. Ayer coronó sus esfuerzos por
buscar ayuda para su hija y otros que padecen limitaciones.
Ayuda
Doña María se ha acostumbrado a las entidades de asistencia.
Tiene años de mantener una larga peregrinación en
busca de ayuda para su hija. Necesitaba una silla de ruedas para
trasladarla de un sitio a otro. Visitó diferentes instituciones
en busca de apoyo. Pero lo hacía de una forma peculiar. No
sólo exponía su caso, sino también el de otras
personas con similares necesidades a quienes ha conocido en su vida.
En ninguna parte llegó a pedir un aparato para su hija. Buscaba
asistencia para cinco personas que igual que ella, la necesitaban.
Su peregrinación la llevó a la Gobernación
Política de La Unión, Ahí fue atendida por
el titular Jorge Escobar quien le afirmó que le ayudaría.
Ella salió del lugar con esperanza y escepticismo. Tantas
veces le habían dicho lo mismo...
Pero el jueves en la mañana las cosas cambiaron. Doña
María llegó de nuevo a la dependencia estatal. Llevaba
en brazos a su hija, a quien las limitaciones físicas hacen
parecer una niña.
Junto a ella iban las otras personas, quienes también habían
peregrinado en busca de asistencia.
Los cinco recibieron las ansiadas sillas de ruedas nuevas que el
gobernador había gestionado ante la Secretaría Nacional
de la Familia.
Esta entidad, a su vez, las había recibido del gobierno de
Taiwán.
Las sonrisas de los beneficiados hablaban de un cambio de vida.
También la del gobernador, quien afirmó que pronto
entregará otras sillas de ruedas a personas que las necesitan.
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