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Orientaciones familiares
Memoria y recuerdos
Por Pastor Mario Vega
El Diario de Hoy
E-mail: orientaciones.familiares@navegante.com.sv
El
ser humano debe enfrentar muchas experiencias agradables y desagradables
en la vida. Estas experiencias inexorablemente dejan recuerdos guardados
en su memoria.
Muchas personas han tenido que luchar con experiencias desagradables
que quisieran eliminar de su memoria. Esos recuerdos reviven para
ellos momentos difíciles que les hacen sufrir. Tales personas
darían mucho de lo que tienen con el propósito de
olvidar para siempre tales recuerdos.
Pero, cuanto más una persona se esfuerza por eliminar un
recuerdo parece que el mismo se arraiga con mayor fuerza a su memoria.
¿Por qué es que recuerdos que quisiéramos olvidar
se fijan en la memoria en tanto que cosas prácticas que quisiéramos
recordar las olvidamos con facilidad?
Los estudiosos de la memoria humana han identificado que existen
dos tipos de memoria. La memoria a corto plazo y la memoria a largo
plazo.
La primera es la capacidad de retener datos inmediatos y, fisiológicamente,
actúa como un intercambio eléctrico entre las neuronas.
En cambio, en la memoria a largo plazo los cambios ya son químicos
y constituyen un recuerdo permanente.
Aquellas experiencias que afectaron más ampliamente la conciencia
son las que pasan a la memoria permanente en tanto que las experiencias
que resultan ser cotidianas o irrelevantes pasan a la memoria de
corto plazo.
Por ello, es mucho más fácil olvidar dónde
se colocaron las llaves que olvidar algo que nos impresionó
hondamente o que se produjo de manera repetitiva en algún
momento de la vida.
Se sabe que el recuerdo posee múltiples facetas. Existe una
memoria de olores, de sabores, de sensaciones, de tacto. La combinación
de tales memorias crea imágenes mentales que nos recuerdan
permanentemente situaciones, nombres y lugares.
Pero, la memoria va también asociada a las emociones de tal
manera que las emociones experimentadas en la recepción de
datos pueden también funcionar al revés; es decir,
la manifestación de ciertas emociones evoca el recuerdo de
situaciones del pasado.
Se recuerda cuando se reproduce el estado en que se encontraba la
persona cuando vivió por vez primera determinada experiencia.
Estas funciones de la memoria son de gran valor a la hora de pensar
en la salud mental de una persona y por ello, volveremos sobre el
mismo tema.
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