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Gobierno lleva malas cuentas
Economía de Costa Rica parece
no tener brújula
Los analistas aseguran que los problemas económicos que
afronta el país no se solventarán, mientras el gobierno
no adopte las herramientas necesarias para modernizar la gestión
pública y mejorar la competitividad
San José
La Nación.
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Es como dirigir un barco con la brújula en mal estado o
disparar sin tener claro el blanco. Así trabajan las autoridades
económicas de nuestro país. Sienten los problemas
pero carecen de los instrumentos idóneos para medirlos.
Para muestra varios botones. El cálculo del producto interno
bruto (PIB) el valor en colones de los bienes y servicios
que se producen dentro del país está basado
en la estructura económica de Costa Rica de 1991.
Esto hace sospechar a economistas, como Hermann Hess, que los nuevos
sectores no están bien medidos y por lo tanto la producción
podría ser mayor.
Al indicador de la actividad económica mensual un hijo
del PIB hubo que ajustarlo en setiembre pasado para incluirle
los nuevos servicios de telecomunicaciones.
Otro ejemplo es el índice de precios al consumidor, utilizado
para estimar la inflación y el cual sirve de base para definir
los ajustes salariales.
Este indicador está construido con base en las costumbres
de gasto de las familias ticas de 1988, cuando el celular, por ejemplo,
no estaba de moda.
El dinero que recibe el país por vender servicios en el exterior
es otro misterio. En su época como presidente del Banco Central,
Eduardo Lizano, insistió en que estas ventas no estaban bien
medidas y por eso el exceso de importaciones sobre exportaciones
(déficit en la cuenta corriente) había que verlo con
cuidado.
Una cuenta curiosa es la de errores, omisiones y capital no
determinado. Ahí se contabiliza el dinero que ingresa
al país, pero se desconoce la fuente. Otros países
también usan esta cuenta, pero en el caso tico hay años,
como en 1993, que sobrepasó los $400 millones.
Otro ejemplo es el índice empleado para definir el tipo de
cambio que debe tener el país para mantener su competitividad.
La empresa CEFSA ha insistido que se deberían tomar en cuenta
no sólo los países con los que Costa Rica comercia,
sino también con los que compite.
Impacto
Un resultado sobrevalorado o subvaluado puede conducir a políticas
erróneas y su actualización podría variar el
escenario económico de un país.
Ronulfo Jiménez, coordinador del equipo económico
del Gobierno y Francisco de Paula Gutiérrez, presidente del
Banco Central, reconocen las dificultades.
Sin embargo, comentó Jiménez, hay que trabajar
con lo que hay y por eso, advirtió, se debe ser crítico
al usar los números y no guiarse solo con un resultado.
Más que ver datos puntuales, lo que hay que ver son
tendencias, añadió William Calvo, director de
la división económica del instituto emisor.
El profesor universitario, Juan Rafael Vargas, hizo otra observación:
Si uno le pudiera pedir a Santa Rita de Casia, patrona de
los imposibles, que mañana amanecieran todos los índices
calculados con bases del 2000 la conducción de la política
económica sería muy parecida, más que todo
la parte del Banco Central.
No obstante, Hess insistió que un país que quiere
desarrollarse debe contar con estadísticas viables.
Cambios de un día
En un solo día, sin más esfuerzo que el de hacer nuevos
cálculos, la economía de Costa Rica cambió
notablemente.
- Ese día fue el 28 de abril del 2000 cuando el Banco Central
anunció una nueva medición del producto interno bruto
(PIB).
- Ese anuncio es un ejemplo del revuelo que puede provocar actualizar
un indicador. En este caso la base del mismo pasó de 1966
a 1991.
- Según publicó ese día el Central la producción
de 1999 de Costa Rica era casi un 30% mayor a lo que se creía.
- La nueva medición redujo algunos de los problemas más
importantes del país.
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