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Dos pandilleros y un vigilante son las víctimas
Tres muertes violentas en oriente
Usulután. La violencia en oriente se apellida "pandillas"
y muchas veces es apadrinada por el miedo y la falta de denuncias
formales a las autoridades
Miguel Ventura
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Tres muertes violentas en dos hechos relacionados con maras es
el saldo de Semana Santa. En uno de los hechos hay un capturado,
el otro, como muchos, se investiga.
David de Jesús Solórzano Soto, de 25 años,
murió el domingo de un machetazo que le propinó en
el cuello un sujeto que fue detenido en el mismo momento del hecho.
El altercado se registró en la terminal de buses que hacen
su recorrido a la colonia El Paraíso, la cual está
ubicada sobre la 8a. avenida Sur, a pocas cuadras del Instituto
Nacional de Usulután.
Tras el hecho fue detenido Feliciano Marenco, de 42 años,
quien supuestamente le dio muerte a Solórzano cuando el finado
se dedicaba a pedir dinero en la terminal.
Según las versiones de personas que venden en la terminal,
la víctima llegó al lugar a eso de las 2:30 de la
tarde y minutos después apareció el agresor con un
machete y lo atacó.
El fallecido era originario de la colonia El Paraíso número
dos, de la ciudad de Usulután. Por los tatuajes que presentaba
en los brazos y los comentarios de las personas que lo conocían,
pertenecía a la Mara 18 que opera en la zona
sur de la ciudad.
De acuerdo a otras versiones, el joven había recibido amenazas
de muerte en la mañana, ya que, aparentemente, pedía
dinero de manera amenazante.
Ningún familiar del occiso se presentó al lugar para
reconocer su cuerpo, ya que minutos después del incidente
llegaron los miembros de la Policía y la Fiscalía
para realizar las investigaciones correspondientes.
Otro muerto
En San Miguel, la Policía aún investiga el doble homicidio
ocurrido el pasado Miércoles Santo en la noche, donde resultaron
muertos el vigilante de un motel y un supuesto pandillero.
El hecho ocurrió sobre la carretera del Litoral, a pocos
metros de la Universidad de El Salvador.
Las versiones preliminares indican que varios hombres se introdujeron
al local a eso de las 8:25 de la noche, pero fueron detectados por
el sistema de seguridad electrónica que tiene el lugar.
Con esta señal, el vigilante del motel se desplazó
a un costado para verificar qué sucedía y al observar
a un sujeto, le disparó, matándolo en el acto.
Pero para sorpresa del agente de seguridad, había más
hombres dentro de la propiedad, quienes le dispararon aparentemente
con escopetas artesanales.
El agente falleció al recibir un impacto de bala en la espalda.
Posteriormente, los sujetos se llevaron la escopeta calibre 12 y
el cinturón que portaba la víctima.
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