\
Turismo
 
Inicio del Sitio Martes 22 de abril
 

 




CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


 
 

Desde Washington
CORRUPCIÓN SIGUE AFECTANDO A C.A.

Marcela Sánchez*
Editorial
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

El progreso democrático en los países de Centroamérica ha sido histórico y pacífico, pero todavía tienen un largo camino por delante

El optimismo ha estado a flor de piel en Washington durante los últimos días, no sólo por los eventos en Iraq. Cinco presidentes centroamericanos — de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua— fueron recibidos con brazos abiertos por funcionarios en esta capital. Estos prometieron un vigor renovado en su búsqueda del primer acuerdo regional de libre comercio con Estados Unidos más allá de Norteamérica.
Hace poco más de una década, como lo recordó el representante Comercial de Estados Unidos, Robert B. Zoellick, Centroamérica era una región en conflicto, cuya violenta agitación política era una preocupación principal en esta ciudad.

¿Cómo se convirtió esa región en una que mereció reuniones con líderes demócratas y republicanos del Congreso, empresarios estadounidenses e incluso una hora de discusiones comerciales con el presidente Bush? Gracias a años de cambios y, sin duda, a un apoyo oportuno e inequívoco a Bush en su posición frente a Iraq.
El botín de la guerra no es sólo para los victoriosos. Aparentemente, aquellos que se aliaron con el ganador tienen también mucho que obtener. Y aquellos que no lo hicieron deberán enfrentar las consecuencias.

Ha debido ser el presidente chileno Ricardo Lagos el que por estos días debió presentarse victorioso en Washington, como triunfador finalmente en la larga búsqueda para firmar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. En cambio, Zoellick sugirió la semana pasada que debido a que Chile, como miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, se negó a apoyar la posición estadounidense sobre Iraq, la aprobación final por parte del Congreso del pacto tendrá que esperar indefinidamente. Y ello a pesar de que mucho antes de que Centroamérica hubiera empezado sus reformas internas, Chile había emergido ya como un candidato ideal para dicho acuerdo.

Tras la última batalla en la guerra estadounidense contra el terrorismo, Zoellick ha puesto en evidencia la más reciente prueba de cooperación con Estados Unidos, prueba que claramente afecta la calidad de las relaciones con algunos países.
Es también arriesgada en la medida en que puede demostrar ser contraproducente. Para aquellos que respaldaron los esfuerzos de Estados Unidos en Iraq, cumplir con la nueva norma podría parecer suficiente para ganar el favor de Estados Unidos. El trabajo real y necesario para asegurar derechos humanos, reforma democrática y prosperidad para todos -el tipo de esfuerzos que Chile ha estado haciendo por más de una década- puede parecer menos urgente.
Tome usted, por ejemplo, a Guatemala, tal vez el caso más opuesto al de Chile. Este año, Washington determinó que Guatemala era un pobre aliado en la guerra contra las drogas, que los derechos humanos se estaban deteriorando en el país y que estaban aumentando las actividades de grupos clandestinos vinculados al gobierno, que obstruyen la justicia con amenazas e intimidación.

Eliminar la corrupción y aumentar la libertad económica, claves para cualquier acuerdo comercial, continúan eludiendo a varios de los países centroamericanos. Niveles de corrupción en Guatemala y Nicaragua se encuentran entre los más altos del mundo, con Honduras y El Salvador no muy distantes, según la organización Transparency International. Y mientras El Salvador, Costa Rica y Guatemala están clasificados como economías moderadamente libres, según el último índice de la conservadora Heritage Foundation y The Wall Street Journal, las de Nicaragua y Honduras son consideradas principalmente controladas por el Estado.

El progreso democrático en Centroamérica ha sido histórico y pacífico, pero todavía tiene un largo camino por delante. En los días inmediatamente posteriores al 11 de septiembre, Zoellick mismo presentó un poderoso argumento sobre el comercio como arma potente contra el terrorismo. Haría bien en recordar sus propias palabras.

“El liderazgo de Estados Unidos en comercio puede formar coaliciones de países que aprecian la libertad en todos sus aspectos”, escribió en la página de opinión del Washington Post. “Otras naciones estarán más dispuestas a trabajar con nosotros para mejorar los estándares de vida en su interior si nuestro enfoque es positivo, no intimidante”.
Ciertamente, los chilenos estarían de acuerdo con eso.

*Columnista del Washington Post.

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal