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Orientaciones
familiares
Problemas de relación
Por Pastor Mario Vega
El Diario de Hoy
E-mail: orientaciones.familiares@navegante.com.sv
En
cualquier ámbito es común que se produzcan problemas
de relación entre las personas. Ocurre en el hogar, en los
centros de trabajo, al caminar por la calle, en la escuela, en la
universidad.
Dado que todos nos hemos visto inmersos en situaciones que implican
problemas de relación, estamos familiarizados con los síntomas
de una relación que se rompe por malos entendidos o por malos
manejos.
No obstante, es importante reconocer las características
de una relación que se ha visto afectada para tomar las medidas
necesarias a fin de resolver el conflicto.
Una característica que indica hacia una relación en
problemas es que las personas se evitan. Los que habían sido
amigos empiezan a evitarse al producirse un conflicto. Por buena
que haya sido una amistad, después de los problemas, cuando
se ven, mantienen la distancia.
Las frases airadas es otra de las manifestaciones de una relación
en conflicto. Expresiones como: ¿Qué dijiste?
Este hombre me enferma No te metas en lo que no
te importa Ya estoy harto son manifestaciones
que indican que la relación entre dos personas no anda bien.
Al contrario de las personas que optan por ventilar sus sentimientos
están las que prefieren guardar silencio. Una respuesta común
a una relación afectada es el trato del silencio.
Es una señal no verbal que en muchos casos se utiliza para
protegerse de otro dolor. Pero, también están las
personas que utilizan el silencio como una forma de desquitarse.
Cuando una persona es insegura y de carácter débil
no posee la capacidad de manejar el problema de manera adecuada
por sí sola.
Entonces recurre a otras personas para presentarles su versión
de las cosas esperando recibir la simpatía de los demás.
Por ser su relato unilateral es muy fácil que encuentre aliados
que la emprenderán en contra de aquel con quien tiene dificultades.
Si las relaciones en conflicto no se tratan a tiempo o de manera
adecuada pueden degenerarse y llegar a incluir palabras ofensivas
o agresión física. Si alguna de estas cosas se observa
no hay duda que tal relación está deteriorándose
y es el momento de actuar para resolver el problema.
Con la ayuda de Dios y siguiendo los lineamientos del cristianismo,
de reconciliación y perdón, es posible llegar a una
resolución de las dificultades y reconstruir una relación
que de otra manera podría considerarse perdida.
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