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La
nota del día
A palos y patadas cogen a los niños
De estas golpizas y abusos se dan denuncias, pero son tan generalizadas
que ni los fiscales ni los responsables de los cuerpos pueden averiguar
nada.
Los maltratos que sufren niños de parte de agentes de la
PNC y del CAM fueron el tema del reportaje que publicamos el 28
de marzo, abusos que se investigan pero que hasta la fecha continúan.
De acuerdo con lo averiguado por EL DIARIO DE HOY, los maltratos
se dan especialmente en los períodos de vacaciones, afectan
a escolares y niños de la calle y van desde golpizas hasta
heridas graves.
Uno de los niños relata que al ir con otros menores por el
Parque Libertad, agentes de un radiopatrulla les ordenaron detenerse
y comenzaron a registrarlos. Al encontrarle un bote de pega, los
agentes se lo decomisaron, lo que causó el enojo del niño,
que los insultó. Eso fue suficiente para que un policía
lo tirara al suelo y le diera una patada en la cara, que le causó
heridas en la mejilla y al interior de la boca. Del incidente son
testigos los niños que acompañaban al herido.
En otras ocasiones, niños han sido atacados por agentes de
la PNC y miembros del ejército rojo de la República
Popular Socialista de San Salvador.
Los niños, sean o no de la calle, son agredidos con frecuencia,
en parte porque en la población, educada sin moral, no merecen
respeto pese a ser niños y ser indefensos. Si hay médicos
tan faltos de moral como para dejar sin tratamiento a niños
con cáncer, es predecible lo que harán policías
que son menos estudiados. Y la cosa viene de lejos:
durante la guerra, los comunistas enviaban grupos de niños
adelante, para descubrir las posiciones del Ejército cuando
disparaban a las criaturas.
De estas golpizas y abusos se dan denuncias, pero son tan generalizadas
que ni los fiscales ni los responsables de los cuerpos pueden averiguar
nada. No cuesta imaginar la clase de mentalidad con que van a crecer
estos pobres seres, o los que sobrevivan entre ellos.
Preferible la calle a que los adopten
Oficialmente, la sociedad salvadoreña se hace lenguas sobre
los niños y la educación. Los niños, dice un
cliché, son el futuro. Los políticos claman
por la educación y se inspiran respecto al dignificar
el magisterio. Pero medidas muy simples que se pueden adoptar para
protegerlos y formarlos son ignoradas o nadie se ocupa de implementarlas.
Una de estas es revivir el régimen de aprendizaje, que por
sí solo sería capaz de sacar a decenas de miles de
niños de la calle. Pero cada vez que se revisa la ley de
aprendizaje, se incluyen cláusulas para pagar a los aprendices
un salario digno y se les dota de prestaciones, con
lo cual se garantiza absolutamente que no habrá aprendices.
Literalmente, las buenas pero muy equivocadas intenciones mantienen
a muchos niños en el infierno de la vagancia, la prostitución
y las drogas.
Otra medida tiene que ver con las adopciones de niños por
parejas tanto nacionales como extranjeras. Para lograr permiso de
adopción, una pareja tiene que llenar un sinnúmero
de requisitos, que van desde exámenes sicológicos
y personales, hasta cartas de recomendación.
Las parejas con frecuencia tienen que esperar hasta dos años
para que se les autorice adoptar una criatura; tan bien hacen su
disparatado cometido las autoridades respectivas, que el año
pasado sólo cuarenta niños fueron dados en adopción.
Eso porque la ley prefiere que se pierdan en la calle a cometer
errores.
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