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Analizando
Hussein, terrorismo y paz mundial
Julio Gamero*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Esperamos
que la guerra termine pronto y que el pueblo de Iraq sea liberado,
con lo cual los demás países estaremos más
seguros
La guerra en Iraq no sólo es una lucha por la paz mundial,
sino por la libertad. El régimen iraquí constituye
una amenaza para todo el planeta. Para comprender mejor este conflicto
y sus consecuencias es importante recordar quién es Sadam
Hussein y el apoyo brindado al terrorismo internacional.
Sadam Hussein tiene un pasado y un presente muy tenebroso. Se vuelve
necesario mencionar todos los asesinatos cometidos para llegar al
poder. En 1980 inició una guerra contra Irán, que
duró hasta 1988 y costó un millón de muertos.
Hussein representa una constante amenaza contra el mundo porque
aparentemente posee armas químicas y bacteriológicas,
es decir, armas de destrucción masiva. Después de
la guerra del Golfo, fue sometido a un embargo y se negó
constantemente a ceder a las demandas de la ONU.
En vista de su negativa a destruir las armas mencionadas, una coalición
encabezada por Estados Unidos y Gran Bretaña inició
una campaña contra el régimen de Hussein con miras
a buscar las citadas armas y liberar al pueblo iraquí y lograr
la paz en la región.
El presidente Francisco Flores dio un respaldo político-diplomático
a la coalición, destacando que el Gobierno de El Salvador
lamenta la sistemática actitud negativa y dilatoria de Sadam
Hussein haya llevado al pueblo iraquí a un conflicto. Nuestro
país formuló reiterados llamados al gobierno de Iraq
para que diera cumplimiento incondicional e irrestricto a la resolución
1441 de Naciones
Unidas. A través de ésta, la ONU daba un plazo de
30 días para que Bagdad revelara todos los
programas de armas químicas, biológicas y nucleares.
Sin embargo, algunos sectores criticaron la posición del
presidente Flores. Pero no dicen que como salvadoreños, que
sufrimos el terrorismo por más de una década, rechazamos
toda clase de terrorismo y que nuestros hermanos que viven en Estados
Unidos (más de dos millones) podrían haber sido afectados
si nuestro gobierno hubiese emitido una declaración en contra
de Estados Unidos.
Por el contrario, algunos sectores políticos, que anteriormente
manifestaron su apoyo incondicional a Osama Bin Laden y quemaron
públicamente las banderas de Israel y de Estados Unidos,
han criticado férreamente a la administración del
presidente George Bush y, por consiguiente, apoyan a Sadam Hussein.
Nuevamente queda en evidencia un claro respaldo al terrorismo y
a un régimen genocida.
También se olvida en forma perversa que existen salvadoreños
en las Fuerzas Armadas norteamericanas que están combatiendo
en Iraq. ¿Qué pensarán los familiares de estos
al oír a estos políticos que apoyan a Hussein?
De igual manera, todos los que protestan por esta operación
militar no toman en cuenta el sentir y pensar del pueblo iraquí,
que durante más de 20 años ha estado oprimido por
un dictador, un asesino; que no respeta los más elementales
derechos humanos, comenzando por el derecho a la vida. Todos los
que se oponen al régimen de Hussein son tratados brutalmente
sin excepción, aun sus familiares son torturados y ejecutados.
Esperamos que la guerra termine pronto y que el pueblo de Iraq sea
liberado, con lo cual los demás países estaremos más
seguros porque no tendremos la amenaza de las armas de destrucción
masiva que, combinadas con el odio de hombres como Hussein, son
un atentado contra la humanidad.
* Vicepresidente de la Asamblea Legislativa.
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