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La nota del día
Se derrumbó el monstruo iraquí

“Thank you, mister Bush…!”
Miles de iraquíes

Fue acertada la apuesta de George Bush por la guerra contra Hussein. En tres semanas exactas, las fuerzas aliadas han tomado Bagdad, el régimen se esfumó y se puede iniciar la reconstrucción de Iraq. Es seguro que queden algunos focos de resistencia, y que se produzcan atentados suicidas, pero la pesadilla llegó a su fin.

El mundo entero ha visto atónito cómo los propios iraquíes derrumbaron una enorme estatua de Hussein, le arrancaron la cabeza y la pasearon por las calles de Bagdad. El júbilo es explicable: pocas horas antes, los aliados descubrieron en una prisión iraquí calabozos donde torturaban y mataban en forma horrible a los enemigos del régimen. Una ex mujer de Hussein contó hace meses que el dictador se regodeaba viendo vídeos de las atrocidades perpetradas contra los infelices que ordenaba liquidar.

En una etapa de su vida, Hussein fue policía y torturador. Eso explica por qué, al poco tiempo de asumir el poder en Iraq, instituyó un régimen policial que se encargaba de perseguir y asesinar a todo aquel contrario a la dictadura, e inclusive a personas inocentes acusadas por enemigos. De lo que Hussein era capaz se demostró en la guerra contra Irán y luego contra los kurdos, al emplear gases asfixiantes que causaban una agonía espantosa. Soldados, civiles, mujeres y niños fueron masacrados. En las próximas semanas más y más crímenes de Hussein irán saliendo a luz, para vergüenza de los movimientos contra la guerra que en efecto buscaban perpetuar en el poder al monstruo.

En sus inicios, Hussein fue apoyado por las potencias occidentales como un contrapeso a la amenaza de los fundamentalistas de Irán. La región quedó convulsionada después del derrocamiento del Sha de Irán por “Jimmy” Carter, acto que precipitó la cadena de guerras, levantamientos, invasiones y genocidios que se han producido a partir de entonces. Entre dos y tres millones de personas han perecido por obra de los “derechos humanos” del carterismo, culpable a la vez de las guerras en Centroamérica.

Un avance de la libertad en el mundo

El ataque del 11 de septiembre de 2001 ha cambiado el panorama mundial, pues hasta ese entonces Estados Unidos no se daba por enterado de la amenaza terrorista en el resto del mundo. Como dijo un comentarista español, a partir del 9-11, los rebeldes, alzados en armas, insurgentes y guerrilleros se reconocen por lo que son: terroristas. Hay, asimismo, estados que fomentan y sostienen el terrorismo, como Cuba, Libia, Siria, Irán y Norcorea, a la vez que existen regímenes que por su naturaleza absolutista echan mano de la represión y del terror para someter a sus propios ciudadanos. En una clase aparte se deben clasificar las teocracias musulmanas, con formas de vida y regimentación que son resabios del medioevo y nugatorias de libertades básicas de la persona, así como dictaduras menos feroces al estilo de la egipcia.

Cada dictadura que colapsa contribuye en alguna medida al avance de la democracia y el Orden de
Derecho en el mundo. El derrumbe de Hussein abre ventanas de esperanza a los disidentes cubanos que han sido condenados a penas de veinte años de cárcel, al mismo tiempo que es un aviso a los déspotas orientales y a los dictadores en ciernes al estilo de Chávez.

 

 

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