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¿Todo a cambio de nada?...

“En el silencio crece el viento con su hoja única y su flor golpeada,/y la arena que tiene solo tacto y silencio, no es nada, es una sombra, una pisada de caballo vago,/no es nada sino una ola que el tiempo ha recibido” (Pablo Neruda).

Janet Cienfuegos Ochoa
Escenarios
El Diario de Hoy
janet@elsalvador.com

Darlo todo, no al 50% sino al 100%; parece mucho pero algunos están dispuestos...
Nos quejamos por todo y siempre, siempre renegamos de que lo damos todo y recibimos tan poco, aun cuando nuestro “todo” sea tan poco.

Dar sin recibir nada a cambio, eso es lo justo, pero nos cuesta entenderlo, sencillamente porque no estamos acostumbrados, porque alguien nos dijo que tanto como damos, recibimos.

Para lograrlo, se debe tener un corazón amplio, abierto a los cambios, dispuesto a compensar... Pocos tienen la fortuna de ver su porcentaje retribuido, pocos disfrutan del amor con el que siempre soñaron, el reto es más grande cuanto más se espera obtener un algo a cambio, ese algo que a veces llega sin que lo percibamos, simplemente porque estamos tan ocupados en esa espera que cuando aparece sencillamente no lo notamos.

“Dar hasta que duela”, hasta que quedemos vacíos, hasta que a nosotros llegue ese sentimiento de pesar, de que algo nos falta, de que no estamos completos...
Obviamente todos queremos una recompensa: para algunos ésta llega en el bienestar ajeno, para otros, no la hay mientras no sientan que han recibido algo personal a cambio.

Relacionarnos con los demás tiene sus trabas, sus problemas, su parte encasillada y difícil de entender, es mucho más sencillo afrontar ese yo que nos puebla dentro que poner la cara frente a alguien que nos necesita.

Nuestras necesidades son abundantes, pero sin dudas siempre habrá alguien que necesite más... No nos dieron amor y vemos en eso suficiente excusa para no darlo: no puedo dar lo que no tengo... repito sin descanso, frase que me sirve para justificar lo que no soy, lo que dejo de ser por temor a descubrir que en realidad soy capaz, que dentro de mi hay material suficiente para dar felicidad.

Otros se han encargado de abrirnos el camino, de demostrarnos que no siempre se da con el objetivo de tener algo a cambio, y cuando se van, no se dan cuenta de que la recompensa estuvo precisamente en eso: en el legado de amor que dejaron tras de si.

Y cuando pensemos que lo hemos dado todo, nos vendrá la oportunidad de sacar algo más, de demostrar y demostrarnos que la vida no solo es bella, sino además interminable, que aun cuando pensemos que hemos cumplido con nuestra labor en ella, siempre habrá una oportunidad para seguir dando...

 

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