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Breve
análisis
Ganó la derecha
Carlos A. Rosales*
Editorial
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Todo indica que el electorado salvadoreño decidió
premiar a los partidos que ostentan una clara identificación
ideológica
El escrutinio final del TSE permite finalmente tener un panorama
más claro sobre los resultados electorales. Claramente, la
correlación de fuerzas en la Asamblea Legislativa se mantiene.
En términos municipales, ARENA ganó más alcaldías
en todo el país, y lo hizo sin necesidad de coaliciones.
El FMLN, por su parte, logró mantener el control de la capital.
En el ámbito partidario, el PCN resultó el gran ganador
de la contienda. Con 16 diputados en su haber, el PCN alcanzó
dos escaños más que en las elecciones del 2000. También
logró el poder en 53 municipios -20 más que en el
2000-. El PCN fue, además, el partido que obtuvo el mayor
crecimiento en votos desde la elección pasada, al registrar
un incremento de más de 74 mil votos. Así, el partido
de las manitas consolidó su posición como la tercera
fuerza política del país.
Sin dudas, la disciplina del voto duro efemelenista y el abstencionismo
de casi un 60 por ciento de la población, entorpecieron las
pretensiones areneras de alcanzar una victoria aplastante, como
preámbulo para la contienda presidencial de 2004. ARENA no
obstante, obtuvo 27 escaños en la Asamblea Legislativa -sólo
uno menos que el 2000-. ARENA obtuvo, además, 111 alcaldías
-15 menos que en el 2000-. Aún así, el partido tricolor
logró más alcaldías que cualquier partido en
todo el país. A esto se suma el haber alcanzado el poder
en cinco cabeceras departamentales -una más que el ejercicio
anterior-.
No obstante la rapidez con que se declararon triunfadores de los
comicios, el FMLN logró únicamente 31 escaños
en la Asamblea Legislativa -el mismo número que en el 2000-.
La actual configuración legislativa no me gusta,
reconoció su vocero hace unos días. A pesar de una
ambiciosa campaña en que argumentaban haber sido buen
gobierno, el partido de izquierda ganó en 74 municipios
-cinco menos que en el período anterior-. De esas, siete
son cabeceras departamentales -una menos que en el 2000--.
El gran perdedor de los comicios fue, claramente, Héctor
Silva. El todavía alcalde capitalino expresó recientemente
que esperaba lograr 13 diputaciones para su nuevo partido, sustituyendo
así al PCN como tercera fuerza política del país.
El escenario es desastroso, dijo el diputado electo
por el CDU al conocer que el resultado le concedía sólo
cinco escaños en el Congreso.
El amargo sabor a derrota llevó al ex efemelenista a especular
sobre la posibilidad de crear otro partido político. Con
ello, estaría buscando un mejor instrumento electoral para
canalizar con mayor éxito sus ya conocidas aspiraciones presidenciales.
Más duro aún para Silva fue que el FMLN le demostró
poder ganar un voto de elección popular sin él como
su candidato.
El panorama electoral para los partidos pequeños que en el
espectro de las ideas se ubican en el centro y cerca del mismo fue
aún peor. No haber alcanzado el tres por ciento del voto
implica la desaparición automática del menú
electoral para el PPR, PAN, Fuerza Cristiana, PSD, AP y Movimiento
Renovador. Esto desbarató los sueños de algunos de
construir una verdadera opción de centro. Todo indica que
el electorado salvadoreño decidió premiar a los partidos
que ostentan una clara identificación ideológica.
En el plano ideológico, una vez más, los votantes
le otorgaron a los 43 diputados de ARENA y PCN -el bloque
de derecha, como suelen llamarlo los medios- el mandato para
controlar el Primer Órgano del Estado. Eso parece asegurarle
al país un mínimo de gobernabilidad. Con aún
más contundencia, la derecha logró el poder en 164
de los 262 municipios, o en el 63 por ciento de los gobiernos locales.
*Secretario de Comunicaciones de la Presidencia de la República.
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