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DOS NIÑAS, DOS DESENLACES

Julia Regina de Cardenal*
Editorial
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Los adultos debemos educar la voluntad de los adolescentes para que estos puedan tomar sus decisiones libre y responsablemente

Han llegado a ser noticias de primera plana de los periódicos centroamericanos, en los últimos días, porque sus partidas de nacimiento dicen que apenas tienen nueve años. Dos niñas que todavía no tienen la capacidad de comprender los abusos que han sufrido y sus consecuencias, embarazos por violación. Rosa cae en manos de un grupo de feministas radicales de género en Nicaragua, y María recibe todo el apoyo de la fundación “Sí a la vida” en El Salvador.

La solución para el embarazo de Rosa fue -a pesar de que médicos, organismos gubernamentales y no gubernamentales advirtieron a la familia que la niña correría graves riesgos físicos y psicológicos si se le practicaba un aborto- asesinar a su bebé de 16 semanas de gestación.

Un bebé completamente formado, su cadáver desaparecido y las pruebas para mostrar la paternidad por medio del ADN sospechosamente perdidas. A la mamá y al padrastro se les ofreció hacer la investigación pero, aun así, se deshicieron del cuerpo del niño. Al padrastro le pidieron que se hiciera los exámenes de las enfermedades de transmisión sexual que le habían contagiado a la niña y se rehusó.

Las feministas dijeron que velaban por el interés de la menor, pero a pesar de las exhortaciones de los profesionales y los ofrecimientos de apoyo de muchos organismos para que la niña pudiera dar a luz sin ningún problema, la escondieron junto a su madre y padrastro hasta conseguir quién le practicara el aborto. Esto claramente demuestra que su verdadero interés era promover su agenda para legalizar el aborto, utilizando esta tragedia. Resultado: un bebé inocente asesinado, un violador libre y una niña traumatizada que podría estar en peligro de continuar siendo abusada.

En cambio, María fue sacada de su casa para alejarla del padrastro, quien ella asegura abusaba de ella. La madre de la niña defiende a su compañero de vida, pero con la prueba del ADN se podrá comprobar su delito. Recibió, en el Hogar de Madres Solteras de la Fundación “Sí a la vida”, albergue, apoyo médico, psicológico, emocional y espiritual, dándole todos los cuidados, protección y mucho cariño, donde su embarazo se desarrolló sin ningún problema y hace una semana dio a luz a un varoncito lindo y saludable. A pesar de ser víctima de violación, la niña quiere a su bebé y rechaza totalmente la idea de darlo en adopción, opción que siempre se ofrece a las madres solteras. Resultado: un bebé vivo y sano, rescatado del peor crimen inventado por el hombre, un violador que pagará por su culpa y una niña que tiene muchos deseos de vivir, de estudiar y de luchar por su hijo.

No creo en las coincidencias, pues sé que todo tiene una razón de ser; estoy segura de que no es ninguna casualidad que se esté mostrando la película “Punto y aparte” en los teatros de Centroamérica. El autor nos muestra los problemas que viven muchas adolescentes en cualquier parte del mundo, pero se concentra principalmente en dos jovencitas y el tema del aborto. La trama nos permite profundizar en las vidas de estas muchachas que salen embarazadas y no están preparadas para cargar con la responsabilidad de traer un bebé al mundo. Una de ellas toma la salida más cobarde abortando, y la otra, valientemente, tiene a su hijo, aun con todas las dificultades que esto le trae, así como sucedió con los casos de Rosa y María, aunque en la película las dos adolescentes no fueron víctimas de violación pero sí de engaños.

“Punto y aparte” es una película con un profundo mensaje social, donde se desarrolla el auténtico valor de la vida y las necesidades de defenderla, así como la importancia de fortalecimiento de la familia, la comunicación que debe haber entre padres e hijos, la castidad, la responsabilidad y el amor a los hijos.

Recomiendo a todos los padres de familia que inviten a sus hijos a verla y aprovechen para discutir el contenido tratado, pues muchas veces se comete el error de no hablar con los hijos sobre temas tan trascendentales para sus vidas y futuras decisiones ya sea por temor, por pereza o por “falta de tiempo”. Ante la crisis de valores que atravesamos es bueno que se produzcan películas que nos dejen un buen mensaje y nos permita abrir los ojos para comprender las inquietudes, inseguridades y conflictos de la juventud.

Los adultos debemos educar la voluntad de los adolescentes para que estos puedan tomar sus decisiones libre y responsablemente. Para lograr esto, además de propiciarles la información veraz, científica y completa, debemos saber respetarlos y contestarles sin engaños o manipulación. Los jóvenes buscan la verdad aunque a veces parecen ser tan ingenuos e inocentes. Ellos necesitan tener modelos de adultos correctos y claros, que con su ejemplo y coherencia de vida los motiven a ser personas productivas con espíritu de servicio dispuestos a trabajar por el bien común, aunque esto conlleve mucho esfuerzo y sacrificios. Enseñémosles y apoyémoslos a defender la vida, la familia y la dignidad de la persona ante cualquier circunstancia.

*Columnista de El Diario de Hoy.

 

 

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