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El huerto de la esperanza
Decenas
de internos del Centro de Atención a Ancianos Asilo Sara
Zaldívar de San Salvador dedican buena parte de su tiempo
a cultivar hortalizas, frutas y plantas medicinales para su propio
consumo.
Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
Fotos EDH/Julio César Avilés
vida@elsalvador.com
Todos los días, sin importar si hace calor, frío
o sol, la señora Ana Molina Alfaro, de 75 años, se
levanta de su cálida cama para empezar una nueva jornada
en las instalaciones del Asilo Sara Zaldívar.
Luego de elevar sus acostumbradas plegarias al Creador, realizar
su higiene personal e ingerir sus alimentos, se dirige a paso lento
al vivero de plantas hidropónicas que funciona en los jardines
del centro de ancianos.
En el amplio y ventilado local del vivero le esperan los otros ancianos
que forman parte del proyecto de cultivos hidropónicos.
Al igual que doña Ana Molina, varios internos se dedican
a brindarle cuidados especiales a las plantas que han sembrado en
el huerto.
En horas de la mañana, al mediodía y por la tarde
se puede observar a los ancianos caminando en los pasillos del vivero,
llevando o trayendo regaderas, plantas, rastrillos, abono u otro
tipo de utensilio relacionado con la agricultura.
En el interior de los pasillos se pueden escuchar pláticas
e historias propias de los ancianos. Por
ejemplo, don Dolores le comenta a un amigo que no sabe por qué
todas las mujeres quieren indicarle siempre lo que debe hacer.
Incluso aquí algunas señoras me mandan hacia
un lado y otro. A traer agua o a quitar la maleza. Aún no
logro acostumbrame, pero ¿qué le vamos a hacer?,
se pregunta el anciano, mientras continúa eliminando la maleza
de las plantas.
Terapia favorable
Según el licenciado Luis Armando Vásquez Moreno, terapista
ocupacional, al implementar este proyecto entre las personas de
la tercera edad se pretende brindarles una oportunidad para que
se mantengan entretenidos y sientan que a pesar de la edad y algunas
enfermedades propias de la vejez aún pueden desempeñar
diversas actividades.
Aquí venimos a olvidar las penas, el abandono y la
soledad, ya que sentimos que podemos contribuir a producir parte
de nuestro mismo alimento, afirma el señor José
Cruz Rivas.
La producción que se obtiene en el vivero, como rábanos,
apio, perejil, remolacha, chile verde, lechugas, pepinos, tomates,
fresas y cebollas, entre otras hortalizas, es consumida por los
mismos internos.
Aunque los asilados ponen mucho empeño de su parte, como
tiempo, cuidados y conocimientos, poseen algunas limitantes en cuanto
a equipo y material.
Lo que necesitamos son semillas, abono y madera para construir
las plataformas de los cultivos, ya que esta última, por
el constante contacto con el agua, se pudre fácilmente,
afirma el licenciado Vásquez Moreno.
Si quiere colaborar en este proyecto puede comunicarse a los teléfonos
del asilo 270-9016 y 271-0245.
Con un poco de su atención y ayuda estará contribuyendo
a que las personas de la tercera edad continúen sintiéndose
útiles para sus semejantes.
Voz de los agricultores
Dolores de Paz, 86 años
A mí me gusta venir a cuidar las plantas, ya que uno
se la pasa entretenido regándolas, chapodándolas y
abonándolas.
Ana Molina Alfaro, 75 años
Yo me crié en el campo, por lo que siempre me han gustado
los cultivos; además me gusta ver como cada día van
creciendo poco a poco.
José Cruz Rivas, 88 años
Esta es una entretención para no sentir mucho el tiempo
y para mantenernos siempre activos, demostrando que aún somos
útiles.
¿Qué es la hidroponía?
La hidroponía consiste en cultivar plantas utilizando solo
agua y nutrientes, requiriendo poco espacio.
A nivel mundial se han diseñado diversos tipos de sistemas
hidropónicos con el fin de mejorar el cultivo de las planta
frutales, hortalizas o legumbres, flores, hierbas, etc.
Fresas, lechuga, brócoli, pimentón, coliflor, berro
y hierbas de cocina o medicinales forman parte de las plantas que
se pueden cosechar con este método.
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