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Una
pasarela que sirve de mercado
La
pasarela situada sobre el bulevar del Ejército Nacional,
aledaña a la Terminal de Oriente es única en el mundo.
Miles de ciudadanos dejan a diario su huella sobre esa estructura
que al final, también es utilizada por mercaderes del sector
informal
Lorena Baires
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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| ELa pasarela se ha convertido en un túnel.
Vendedores han montado plásticos y cartones.Foto:
Arturo Silva |
Vendedoras de frutas y hortalizas, repuestos para reloj, ropa interior,
aparatos eléctricos y bisutería son sólo algunos
de los variados artículos que pueden encontrarse al cruzar
la pasarela de la Terminal de Oriente, sobre el bulevar del Ejército
Nacional.
Cada día, son más los vendedores que obstruyen el
paso peatonal en la zona. En la actualidad hay más de 500
puestos situados, tanto en la pasarela como en sus alrededores,
según uno de los comerciante de zapatos que no quiso identificarse.
Todos los vendedores que se establecen en la parte que linda con
la Terminal de Oriente, deben cancelar una cuota diaria a la Administración
de la terminal. El monto a pagar depende del tipo de comercio.
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Don Meme, con sus
lupas vende sueños
Cada quien vende lo que puede. Entre esos delantales y maletines
se esconden historias de vendedores que dependen de ese trabajo
para vivir
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Los que son vendedores ambulantes pagan cinco colones diarios,
las que venden frutas y hortalizas pagan diez y los que tienen ventas
de zapatos y ropa o venden comida, pagan 25 diarios, explicó
la fuente.
Con esta cuota los de la terminal deben pagar la vigilancia,
pero aquí los mareros asaltan a la gente que camina por la
pasarela, nada menos esta semana se metieron los ladrones en mi
puesto y me robaron más de un mil colones, así que
de nada sirve, añadió.
Los espacios para el comercio informal en la capital cada vez se
va reduciendo con las políticas municipales de no permitir
vendedores callejeros.
Ante tal situación, los comerciantes tienen que vigilar
sitios para poder colocar sus canastos repletos de mercadería
y tener una fuente de ingresos para el sostén familiar.
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| Entre los puestos de la pasarela los peatones
pueden encontrar diferentes productos de primera necesidad.
Foto: Arturo Silva |
Poca vigilancia
Al respecto Luis Servellón, jefe del Departamento Jurídico
del Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM) expresó: ya
las hemos quitado (a las vendedoras) en varias ocasiones, pero ellas
siempre se vuelven a instalar ahí.
Servellón añadió también que la institución
no puede mantener constante vigilancia sobre la zona debido a que
el personal con que cuentan para verificaciones es reducido. Mantienen
controles pero de manera ocasional.
Por su parte Armando Echeverría, director del Distrito 6
de la Alcaldía de San Salvador, afirmó que no pueden
desalojar a los vendedores en vista de que la pasarela es propiedad
de la empresa Esso Estandar.
Hay un compromiso con la empresa Esso. Cuando la pasarela
fue inaugurada, ellos se comprometieron a darle constante mantenimiento
y eso incluye a los vendedores que la están deteriorando,
explicó.
Echeverría añadió que en octubre del 2002 la
empresa petrolera se comprometió a iniciar los trabajos de
remodelación de la pasarela; sin embargo, hasta hoy esos
trabajos no han iniciado.
Cuando la empresa inicie los trabajos que ha prometido, nosotros
reubicaremos a todos los comerciantes, de lo contrario no podemos
proceder porque se trata de una obra propiedad privada, finalizó.
Es muy probable que los vendedores que a diario se instalan a lo
largo de la pasarela y aledaño, sean trasladados hacia mercados
periféricos.
De acuerdo con autoridades del Viceministerio de Transporte, uno
de los principales problemas del porqué los salvadoreños
no utilizan las pasarelas adecuadamente se debe a la inseguridad
de ser asaltado.
En la capital están ubicadas más de 30 pasarelas en
diferentes sectores.
La mayoría de transeúntes prefiere cruzar la calle
de un extremo a otro aunque cerca del lugar estén los pasos
aéreos.
Mientras la Policía Nacional Civil argumenta que no tiene
capacidad para asignar vigilancia en cada paso peatonal.
En la calle se aprende a vender
Los comerciantes tienen que ser ingeniosos para atraer a los
compradores en la vía pública.
-Lleve la lupa, para la lista de la lotería. Mire,
vee, le va a servir a los cipotes en la escuela, repite,
don Manuel, para atraer a sus clientes.
- Cuando es mediodía, el calor ya sofoca en la pasarela.
Los mendigos, el que no tiene piernas, el ciego, el que expone
una bolsa por donde expulsa la orina, se reacomodan en procura
de una sombra que los proteja del sol.
- Así transcurre la vida en medio de ese túnel
aéreo. |
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