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MAG investiga a culpables
Bosque tropical destruido por agricultores al cultivar

Santa Ana. La construcción de diques artificiales impide que el agua de los ríos siga su curso normal, matando especies animales y flora de unas 50 manzanas de reserva natural

Wenceslao Martínez hijo
El país
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com

El Bosque Tropical seco de Rancho Grande, en Agua Caliente, Ahuachapán, sufre la depredación humana. Foto: EDH

Alrededor de cincuenta manzanas de terreno han sido dañadas por personas que usurpan los terrenos del Bosque Tropical seco de Rancho Grande, en el lugar conocido como Agua Caliente, en la jurisdicción de Ahuachapán.

El bosque que pertenece al Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) es considerado reserva natural, según informó el licenciado Luis Mateo Marroquín, jefe de la unidad fiscal.
Las zonas en las cuales se detectaron daños en la reserva natural fueron ocupadas para cultivar y talar árboles, además de extraer madera de cedro.

“Deberían considerar los que dañan la reserva, que en esa tierra no pueden realizar cultivos por el tipo de suelo que existe, el cual es bastante arcilloso y el mismo terreno se encuentra en pendientes de hasta el 75%”, señaló Marroquín.

En las investigaciones realizadas lograron identificar a uno de los usurpadores de la reserva, esperan en corto tiempo conocer quiénes son los demás. Por su parte, representantes del MAG, de la Fiscalía y delegados del Ministerio del Medio Ambiente están al tanto que la zona afectada cubre más de 50 manzanas.

Marroquín se refirió a que la usurpación del agua continúa en la zona de Jujutla, por lo que en la semana hubo dos audiencias contra dos supuestos hechores.
“No tienen permiso y usan el agua de los ríos, colocando diques artesanales”, aseguró. Con la obstrucción de los diques, los responsables provocan que se sequen los ríos y dañan el ecosistema del cauce de los ríos. A la flora y fauna no llega el agua a los manglares, por lo que la flor se seca.

“La situación es tan grave, que el cangrejo azul, propio del manglar, lo hemos encontrando entre las milpas. Es una señal que determina el daño que sufren las especies marítimas a punto de desaparecer”, enfatizó.

 

 

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