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Comentando
Dios ciega a los que desea perder
Manuel J. Aguilar Trujillo
Editorial
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
El bello idioma de Cervantes está lleno de refranes que
no son más que el reflejo de la sabiduría popular,
tal como el que sirve de título o pretexto a este artículo,
en el que analizamos el desastre que ha tenido el partido que está
en el Gobierno, desastre que a todas luces desean minimizar sus
dirigentes, cosa imposible pues está a la vista.
En efecto, tres elecciones presidenciales que les llevaron a dirigir
los destinos de El Salvador con mayoría electoral han provocado
en sus directores o cúpula un sentido de prepotencia y les
han obnubilado la visión del porqué un partido recién
cocinado en el horno de la política criolla obtuvo tan resonantes
victorias. Veamos: Sin que estos breves comentarios de este sencillo
habitante de la gran llanura deseen disminuir siquiera un ápice
los innegables méritos de los presidentes, que tres veces
consecutivas logró en la arena política el partido
gobernante, tenemos lo siguiente:
La primera victoria, como dijimos a los méritos del candidato
del partido que hoy, por el momento, nos gobierna, se debió,
y no en pequeña parte, a que el contrincante, con sus disparatadas
medidas económicas, no sólo había destruido
la agricultura, una de las más prósperas de las américas,
sino, tomando manu militari los bancos privados del país,
enriqueció en forma inmoral a muchos de sus miembros más
conspicuos, haciendo caer la paridad de la moneda nacional de ese
entonces, de dos colones con cincuenta centavos por dólar,
al nivel que aún hoy se sostiene, gracias a la multimillonaria
ayuda que nos envían nuestros hermanos desde Estados Unidos,
sin cuya ayuda el colón que hoy ha desaparecido, siendo
sustituido por el dólar hubiese llegado, tal vez, a
varios millares por dólar, tal como pasó en Nicaragua
con el córdoba.
Así, pues, sin menoscabar los méritos del licenciado
Alfredo Cristiani, su gran aliado fue, cosa paradójica, la
industria pesquera.
En la segunda oportunidad en que el pueblo salvadoreño acudió
a las urnas a elegir nuevo presidente, esta vez, ese pueblo, tenía
fresca en la memoria los disparates de los pescados y los horrores
a que se había visto sometido por los discípulos del
comandante Fidel Castro Ruz. Ni modo, sin poner en duda la capacidad
del nuevo candidato de los areneros, los nuevos aliados fueron los
pecadillos de los pescados y los pecadotes en forma de asesinatos,
secuestros, destrucción, etc. de los otros.
Nuevas elecciones. Esta vez los areneros se sacan de la manga un
as, enfrentándolo con el partido que perdido el miedo a él
y la memoria de los votantes, se ha vuelto gran candidato a las
próximas elecciones presidenciales, luego de haber ganado,
por tercera vez, la posición más importante del país,
después de la presidencia, cual es la Alcaldía de
San Salvador, perdida por una serie de errores que, de seguir así,
llevarán al país a convertirse, en el mejor de los
casos, en una Venezuela Bolivariana, o en un El
Salvador Farabundista. ¿Cuál fue el mejor aliado
que tuvo esta vez ARENA? Sencillamente, los candidatos del Frente.
Si en vez de Guardado y su acompañante, el Frente hubiese
escogido a otras dos personas, quién sabe si el licenciado
Flores Pérez estuviese sentado en el sillón presidencial.
Que los tres sucesivos triunfos presidenciales no cieguen a la famosa
y hoy tan combatida y desacreditada cúpula arenera. Hoy que
se aproximan a pasos agigantados las elecciones presidenciales,
hay que escoger candidatos fuera del exclusivo círculo de
donde han extraído sus candidatos. Dejemos que los empresarios
se dediquen a apoyar económicamente a ARENA y demos paso
a políticos duchos en la materia y lejos, muy lejos, de la
oligarquía que hasta el desastre, el tercero que ha sufrido
en la Alcaldía de San Salvador, y en lo del número
de diputados y alcaldías que ha perdido ese partido, de lo
contrario, buscar candidatos entre los mismos o mismas, lo que acarreará
será el triunfo de los farabundistas y entonces nos habrá
llegado a tirios y troyanos la hora del llanto y del crujir de dientes.
Zapatero, a tus zapatos; empresarios, a sus empresas, y políticos,
a la política. Que el Divino Salvador del Mundo se digne
abrir los ojos a tantos sabios que nos están llevando al
despeñadero.
Dios ciega al que quiere perder. ¿Será esto verdad?
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