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La lira, la cruz y la sombra
Este libro en sí, busca dar un enfoque diferente del que
se ha manejado a través de la historia del Poeta de
Cuscatlán, Alfredo Espino
Luis Antonio Chávez
El Diario de Hoy
escenarios@elsalvador.com
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| El libro sobre Alfredo Espino
es una obra de Franciso A. Escobar. Foto
Cristóbal Arévalo |
La lira, la cruz y la sombra, escrito por Francisco
Andrés Escobar (Premio Nacional de Cultura, 1995) busca aproximarse
a la biografía del Poeta de Cuscatlán,
Alfredo Espino, pues su lectura discurre entre la ficción
y lo histórico maravilloso.
Integrado por un diálogo-ficción entre el autor y
Espino; la ciudad del poeta, San Salvador a principios del siglo
pasado, y su nostalgia por su tierra natal, Ahuachapán; un
drama donde interviene la madre y el padre del vate; el diario del
bardo y algunos apuntes históricos, con ellos Escobar atrapa
al lector, utilizando un lenguaje diáfano que hilvana ese
mundo desconocido de Alfredo Espino.
Y es que La lira, la cruz y la sombra, permite una o
más visiones de un texto que merece ser leído por
propios y extraños, por sus detractores y aún por
aquellos que desconocían algunos datos íntimos del
escritor ahuachapaneco, es decir, el lado oscuro de su muerte.
Sin embargo, como todo trabajo literario necesita de herramientas
que faciliten su labor, no sorprende que Escobar recurra a lo periodístico
(retoma algunos escritos publicados en Diario Patria, cuyo director
era el filósofo Alberto Masferrer, con temas que se relacionan
al deceso de Espino), asimismo, aborda aspectos psíquicos
que inciden en la tristeza del juglar; no obstante, Alfredo acota
aún quedan resquicios donde hurgar, (Pág.
133).
Un drama
Francisco Andrés opina que Espino se quitó la vida
por la necedad de una madre posesiva y su amor (que llega al paroxismo)
al restarles resquicios de libertad a su hijo; el uso de drogas
y licor del vate al tratar de huir de su realidad a, y el dolor
de no dejarlo ser.
A manera de ejemplo, en el drama que se publica existen algunas
interrogantes de la madre del poeta luego de su deceso: ¿Qué
te hizo la vida, hijo? ¿Qué te hizo, si no habías
conocido ni siquiera sus misterios? ¿O que te hice yo? (Pág.
100)... Si yo te decía que no salieras con ella, era
porque eras joven y no quería que te fieras a meter en ningún
compromiso (Pág. 101).
Pero, al acercarse a la obra del Poeta de Cuscatlán,
Escobar expresa: Espino supo recoger y expresar, desde una
lectura regional y local, lo que la vida del país iba siendo
una parte de su ser y en un momento de su devenir.
Hay que rescatar el hecho de que cuando los que escriben ponen cortapisas
a sus lecturas, es decir, que se sumergen a leer con avidez a José
Lezama Lima, Mauricio Vallejo, Miguel Huezo Mixco, Manlio Argueta,
Roque Dalton... y se obvia porque qué dirán
leer con la misma tónica a Claudia Lars, David Escobar Galindo
y a Hugo Lindo, por el temor a que les señalen con el epíteto
de ese es de izquierda o derecha se olvidan que la literatura
es buena o mala, y ese es el punto.
Por eso señalaremos que en La lira, la cruz y la sombra,
usted encontrará una historia, una vida, los amores prohibidos
o vedados para el poeta, so pretexto de lo conveniente o no de una
relación, en la que se pone en juego el qué
dirán, en fin, una historia desconocida del poeta
niño, que su homólogo, Francisco Andrés
Escobar hace suyos y del amigo lector.
Lo anterior nos muestra una faceta en la que Escobar con esa
ficcióninvita a desentrañar la vida del Poeta
de Cuscatlán, Alfredo Espino, pues no se puede negar
que aún los mismos detractores lo han leído, lo cual
confirma que el trabajo poético de Espino perdurará
aunque hayan constelaciones y eclipses lunares...
Otros datos
Título: La lira, la cruz y la sombra
Autor: Francisco Andrés Escobar
Dirección de Publicaciones e Impresos del Consejo Nacional
para la Cultura y el Arte, CONCULTURA.
Precio $5.71 ¢50.00
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