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Una
amarga experiencia
La
Libertad. Traté de comprender el trabajo de los catadores
viviendo la experiencia. Descubrí que hay mucha distancia
entre mi paladar y el de ellos
Carlos Torres
El país
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
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| Durante 10 minutos, Carlos Torres, periodista
de El Diario de Hoy, trató de convertirse en un catador
de café. Foto: EDH/Carlos Torres |
Diez minutos duró mi experiencia como aspirante a catador
de café y me dejó un sabor amargo.
Igual que los expertos que asistieron, me coloqué frente
a una mesa en la que se encontraban cuatro muestras.
Hice lo que los demás. Olí el café en polvo
y pude definir los olores por su intensidad. Me sentía satisfecho.
Luego el polvo fue mezclado con agua para olerlo de nuevo, Sin problema.
¡Soy un experto!, pensé.
En la siguiente prueba, mis satisfacciones se derrumbaron, tenía
que determinar sabor, calidad aromática e intensidad, definir
si había sobremaduración y una decena más de
características.
Al principio imité a los demás. Me enjuagué
la boca con cada una de las muestras y traté de definir su
sabor. Yo las sentía todas igual de amargas. Para llenar
la hoja de calificación, hice lo mismo que muchos estudiantes
en las escuelas, copiar a mis compañeros. Luego me comí
un dulce y me fui.
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