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Una voz en el desierto
El momento más
bello es el presente

“Para ti el momento más bello es el presente. Vívelo en la plenitud del amor de Dios. Tu vida será bella si es como un cristal formado por millones de esos momentos”
(Francisco Nguyen van Thuan, “El camino de la esperanza”).

Mario Gilberto González*
El Diario de Hoy
E-mail: mario@elsalvador.com

Si todos viviéramos cada día como el último de nuestra existencia, quizá nos propondríamos hacer más felices a nuestras familias para que nos recuerden con cariño; evitaríamos los conflictos que de nada nos servirán en la otra vida; apreciaríamos lo que tenemos por muymodesto que sea; daríamos sin esperar recibir, sobre todo el perdón; haríamos nuestro mejor esfuerzo por disfrutar las bellezas de este mundo y por defender la paz.

Uno de los mejores testimonios lo encontramos en Francisco Nguyen van Thuan, obispo vietnamita que pasó 13 años encarcelado (nueve de ellos incomunicado) tras la llegada de los comunistas al poder en su país, en 1975. Se le acusaba de ser “parte de un complot” del Vaticano y los imperialistas.

Cuando fue llevado a la cárcel, como “prisionero de Cristo”, monseñor Van Thuan recordó las palabras de otro obispo que pasó 20 años encarcelado en China: “He pasado la mitad de mi vida esperando”.

A pesar de esto, Francisco ve la luz en la oscuridad de su celda y se decide: “Si me paso el tiempo esperando, quizá las cosas que espero nunca lleguen. Lo único que con seguridad me llegará será la muerte”.

Entonces se dijo: “Yo no esperaré. Voy a vivir el presente colmándolo de amor”. Amor a sus compañeros de infortunio, amor a sus comunidades traducido en cartas pastorales clandestinas y amor a sus carceleros, a quienes se ganó y convirtió. Se las ingenió también para celebrar misa a escondidas, trasegando vino como remedio para el estómago y hostias en la ropa que le llevaban. Los guardias se arriesgaron a permitirle fabricar una cruz.

Francisco recordaba que estando crucificados, el ladrón le pidió a Jesús: “Acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino”. En ese momento, el Divino Maestro no le respondió: “Sí, cuando Yo venga dentro de dos mil o tres mil años”. Jesús le dijo categóricamente: “Te aseguro que HOY estarás conmigo en el Paraíso”.

“En la palabra “hoy” —explicaba el prelado— sentimos todo el perdón, todo el amor de Jesús.
“¿Cómo llegar a esta intensidad de amor en el momento presente? Pienso que debo vivir cada día, cada minuto, como el último de mi vida. Dejar todo lo que es accesorio, concentrarme sólo en lo esencial. Cada palabra, cada gesto, cada conversación telefónica, cada decisión es la cosa más bella de mi vida; reservo para todos mi amor, mi sonrisa; tengo miedo de perder un segundo viviendo sin sentido...”.

“Una vez, la Madre Teresa de Calcuta me escribió: “Lo importante no es el número de acciones que hagamos, sino la intensidad del amor que ponemos en cada acción”.
“Estoy en la cárcel. Si espero el momento oportuno de hacer algo grande, ¿cuántas veces en mi vida se me presentarán ocasiones semejantes?

“No. Aprovecho las ocasiones que se presentan cada día para realizar acciones ordinarias de manera extraordinaria... Jesús, no esperaré; vivo el momento presente colmándolo de amor.
“La línea recta está formada por millones de puntitos unidos entre sí. También mi vida está integrada por millones de segundos y de minutos unidos entre sí. Dispongo perfectamente cada punto y mi línea será recta. Vivo con perfección cada minuto y la vida será santa.

“El camino de la esperanza está enlosado de pequeños pasos de esperanza. La vida de esperanza está hecha de breves minutos de esperanza... La esperanza no defrauda”, decía Francisco.
Monseñor Van Thuan murió en Roma, el 22 de septiembre de 2002, años después de ser liberado y elevado a Cardenal.

Si hay gente que lucha por ser feliz aún en las circunstancias más adversas, atrevámonos ser diferentes, a romper los esquemas de egoísmo, indiferencia y mezquindad, derrotismo o prepotencia, y repartamos bondad cada día, con la certeza de que Dios siempre tendrá algo mejor para nosotros.

Jesús seguramente nos está diciendo en este momento con su rostro expresivo y una tierna sonrisa: “Tu pasado déjalo atrás, porque ya lo he perdonado; el presente ES TUYO, y el futuro... déjamelo a Mí”... Y nos guiña un ojo...

 

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