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Pereció el miércoles en accidente de tránsito
Último adiós a Osmín Alejandro

Era tan buen estudiante como buen hijo. Decenas de niños asistieron a su sepelio en el cementerio de Nejapa

Jorge Beltrán
Nacional
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

El estandarte del Liceo Salvadoreño cubría el féretro de Osmín, en hombros de sus amigos. Foto: EDH/Mauricio Castrro

Osmín Alejandro sólo tenía 8 años y siete meses de edad. Pero a esa corta existencia ya tenía grandes sueños y proyectos. Todo eso quedó reducido a meros recuerdos en la memoria de Carlos Francisco Lara y Reyna Alejandra Vásquez, sus padres.
Ayer por la tarde, Osmín Alejandro fue sepultado en el cementerio de Nejapa, al norte de San Salvador.

El niño, alumno del Liceo Salvadoreño, pereció el miércoles cuando un pick up embistió el microbús en el que viajaba. En el accidente, ocurrido en la autopista a Comalapa, también murió un profesor jubilado.
Si ayer dos padres se quedaron sin su hijo, el jueves de la semana pasada dos hijos se quedaron sin padre, cuando un motorista de un bus de la ruta 26 se los mató. La misma historia con estos asesinos al volante.

Osmín vivía en Nejapa y estudiaba 2o. grado en la institución marista. “Era bueno para las matemáticas”, recuerda su madre.
Ayer, en el aula del 2o. grado “C”, de Osmín sólo quedaba el pesar y el recuerdo entre sus compañeros de curso.

Cristian Fernando y Juan Diego, compañeros de estudio, recuerdan que incluso el miércoles, pocas horas antes de la tragedia, lo vieron jugar baloncesto. “Le gustaba mucho jugar básquet”, refiere Cristian.

Pero a Osmín no sólo le gustaban las matemáticas y el baloncesto. También asistía a un curso de natación, de karate y, los sábados, estudiaba inglés en la Escuela Americana. “Era un ganador”, dicen sus progenitores. Así lo demuestra su libreta de notas y el estandarte del Liceo Salvadoreño que cubría el ataúd.

Cambio de sueño


Sus padres recuerdan que el gran sueño de Osmín era ser astronauta. Pero el niño desterró ese sueño desde que supo que el Columbia se había desintegrado en el espacio. “Decía que no quería morir desintegrado”, recuerda la madre.

Desde ese día se le metió entre ceja y ceja que sería piloto aviador, como su tío, el capitán Reynaldo Cortez, un militar muerto en la Guerra de las Cien Horas.

El funeral fue acompañado por decenas de escolares de Nejapa y del Liceo Salvadoreño quienes, en su mayoría, portaban una flor blanca o amarilla en su camisa escolar.
Sus compañeros portarán un listón negro en su honor este sábado durante los intramuros del Liceo.
Mientras, una madre de un compañero de Osmín se preguntaba hasta cuándo se castigaría con mano dura a aquellos conductores que truncaban vidas, sueños y la felicidad muchas familias salvadoreñas.

  • Una gran promesa
  • Cuando el Columbia se desintegró, dijo que ya no quería ser astronauta. Temía morir desintegrado. Era quizá su único temor
  • Nombre: Osmín Alejandro Lara Vásquez
  • Edad: 8 años 7 meses.
  • Estudio: 2o. grado en el Liceo Salvadoreño. También estudiaba inglés en la Escuela Americana.
  • Anhelos: Ser piloto.
  • Familia: Le sobreviven ambos padres y su hermano, Rafael Adonay, de 4 años.

 

 

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