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La fidelidad de Monzón
Hace muchos años, provenientes de un lejano país
, aparecieron los Monzón en la Comarca. Al principio eran
vistos como personas ajenas.
Por Luis Laínez
El Diario de Hoy
escenarios@elsalvador.com
Hasta
hubo quienes los consideraron infieles porque en su tierra llamaban
Alá a Dios, pero eso era por el parecido físico con
esa gente.
Ahora, eso es historia. Ahora los Monzón son parte de la
Comarca.
Hay uno de ellos que era parte de la nobleza del Caballero Tricolor
en una de las provincias más occidentales de la Comarca.
Úl Monzón dirigía las huestes del Caballero
Tricolor (congregadas en un una institución de cartón
dependiente de la Administración Interna, pagada con las
arcas de la Comarca, cuyo jefe era un verdadero cacique en la organizació
de los tres colores). Además, era suplente en la Casa del
Pueblo.
Por ese entonces, Úl era un hombre próspero. Lo decía
su barba espesa muy bien cuidada.
Las cosas empezaron a cambiar cuando el Gran Maestro del Trópico
se adueñó del Gobierno y empezó a tener influencia
directa en el Caballero Tricolor.
El Administrador Interno se retiró del servicio público
en circunstancias tan particulares que cualquiera piensa que la
verdad fue que le pidieron que se fuera.
Lo cierto es que todos los que estaban bajo su enmarañada
red de influencia empezaron a caer en desgracia.
Y Monzón fue uno de ellos.
De ser el representante del Gobierno en la provincia occidental
-lo cual puede traducirse como un hombre respetado en los círculos
de poder- se convirtió en un ser casi hundido en el anonimato.
Úl apeló a los largos lazos de fidelidad que lo unían
por décadas al Caballero Tricolor... y que, además,
no tendría cómo sobrevivir.
Así que lo nombraron director y le asignaron un sueldo. Era
la mitad de lo que ganaba antes.
Entonces fue que el ex Administrador Interno intercedió por
él con el patriarca de turno del Caballero Tricolor.
Le prometió hacer todo lo que estuviera a su alcance. Pero
tardó mucho y ofreció poco.
Entonces aparecieron los emisarios de la Dama de las Manos Azules.
Le ofrecieron un salario mayor al que tenía antes (en la
Corte Sin Cuentas) , pero si cambiaba de bando.
Monzón no lo dudo ni un instante. Aunque estaba frente al
ex Administrador Interno dijo que juraría fidelidad al Regente
de la Dama de las Manos Azules. ¡Esa es la fidelidad del dinero!
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