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Tema para meditar
La esposa “ideal”

Edgar López Bertrand*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Recibe a nuestro Señor Jesucristo como tu salvador personal y permite que siem-pre guíe tu vida, así como tu relación matrimonial

En el título de este artículo aparece la palabra “ideal” entre comillas, lo cual debe indicar que usamos dicha palabra de una manera un poco diferente a las definiciones que se dan en algunos diccionarios:

“Sin mancha ni defecto” (¿quién, yo?), “Experta consumada” (¡difícilmente!), “Completamente efectiva” (tal vez ocasionalmente), “Que tiene todas las cualidades necesarias ...” ( ¡oh,no! ).

Pero esta última definición da lugar a pensar: Que tiene todas las cualidades necesarias ... para asegurar a su esposo que usted es la esposa ideal para él. ¡Ahí está! Precisamente de eso trata este artículo.

Sabemos que probablemente usted no sea la esposa perfecta, y su esposo también lo sabe, pero es posible mantenerlo tan feliz que piense que usted es perfecta, por cuanto en todos los detalles que más le importan a él, ¡usted ha aprendido a complacerlo! Ahora bien, no estoy hablando acerca de tratos engañosos ni de encantadoras manipulaciones diseñadas para aturdir a su esposo para que la adore. A él no se le puede engañar fácilmente.

Y, lo que es más importante, hay un mejor modo de complacerlo: un modo que Dios puede honrar por cuanto se arraiga en el principio de servicio del Nuevo Testamento: ¡Nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús! ( 2 Corintios 4: 5 ).

Por supuesto, esto no significa que tenga que portarse como persona servil alrededor de su cónyuge, sino servirle por amor a Jesús. Esto es algo que no permite que se convierta en servil y abyecta como esclava babilónica, ni como lavandera del Siglo XVIII.

Comienza con su actitud de pensamiento con respecto a su cónyuge, en vez de estar preocupada con respecto a sí misma. Esto incluye la búsqueda de modos, todo el tiempo, para ayudarlo y complacerlo. En palabras de Proverbios 31, esta clase de esposa le hará a su marido ¡bien y no mal todos los días de su vida! La conducta que lo complace a él fluye de una actitud interna que usted ha escogido para sí misma: La actitud de que su esposo es el rey de su casa y el rey de su vida matrimonial. Después del Señor, él es la persona a quien más quiere agradar. Después de Cristo, él ocupa el primer lugar en su lista de prioridades. Así que es para usted un gozo y privilegio tratar a su esposo como a su “Señor”.

Y en este caso tiene una buena compañía, pues Pedro, en su primera epístola instruye a las esposas cristianas para que se adapten a sus maridos, la belleza de las cuales debe ser “un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios” (1 Pedro 3:4), y continúa señalando a Sara como un buen ejemplo: “Como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor. . . ” ( 1 Pedro 3:6).

Y como recompensas de esta actitud usted verá que: Cuanto más complazca a su esposo, tanto más ha de anhelar él complacerla a usted. Cuanto más intente él complacerla, tanto más va usted a sentirse feliz en satisfacerlo, y tanto más va a tratar de hacer las cosas que lo hacen feliz. Este es el glorioso ciclo de respuesta que podríamos llamar un círculo, pues un círculo nunca termina.

Tan pronto como entren en este círculo de amor, no querrán salirse, y aunque su esposo aún puede conocer demasiado bien sus limitaciones, sentirá que cualquier cosa que usted haga está bien. Usted habrá probado que es precisamente la esposa que él necesita.

Cuando se trata de la relación sexual, usted tiene que complacerse para complacer a su esposo. Los hombres que consideran su experiencia sexual como importante dicen que logran mucho de ella a causa del placer que reciben al ver a sus esposas excitadas y emocionadas.

La mayoría de los esposos saben que en las relaciones sexuales dentro del matrimonio hay mucho más que la satisfacción de las necesidades biológicas por parte de una esposa pasiva, cansada, fatigada y sumisa. Ellos quieren que sus esposas entren en éxtasis mediante el juego amoroso, y sin embargo, según las estadísticas, menos del cuarenta por ciento de las parejas de casados disfrutan permanentemente la máxima satisfacción y liberación en la relación sexual.

Por el hecho de algunas consejerías matrimoniales que he atendido, relacionadas con la técnica sexual dentro del matrimonio, las mujeres a menudo me hablan acerca de sus desilusiones y anhelos en este aspecto. Saben que no tienen una buena relación sexual, pero sospechan que lo mismo les pasa a todas las demás.

Y no se sienten felices. Basado en nuestra experiencia como consejero, como también en la evidencia de las Escrituras, creo que una buena relación sexual es imprescindible en un buen matrimonio.

Tal vez no sea lo más importante, pero si cualquiera de los cónyuges queda privado de la relación sexual, o no se siente satisfecho con ella, entonces se convierte en asunto primordial. Una relación sexual satisfactoria fortalece cualquier matrimonio.

En efecto, la unicidad en este aspecto íntimo a menudo indica que todas las partes de la vida matrimonial están reforzadas. Aunque la relación sexual es un tema tan público en estos días, todavía acuden a mí mujeres que han estado casadas durante treinta años, y que no saben si han logrado el clímax o no. Toda la discusión les ha ayudado. Necesitan entender las cuestiones específicas de la razón por la cual hemos hecho tan específico este artículo.

Recibe a nuestro Señor Jesucristo como tu salvador personal y permite que siempre guíe tu vida, así como tu relación matrimonial.
*Pastor.

 

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