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Analizando
Acuerdos laborales en el marco de negociaciones del CAFTA
Jorge Nieto*
Editorial
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
El libre comercio, más allá de los beneficios económicos
que puede producir, contribuye también al fortalecimiento
de las instituciones
Se podría pensar que incluir el tema laboral en el marco
de las negociaciones de un tratado de libre comercio está
fuera de todo contexto, que no es a través de un acuerdo
de esa naturaleza que se deben tratar los problemas laborales de
los países participantes, y que alcanzar un entendimiento
en esta área resultará en extremo difícil.
El establecer una conexión entre las normas laborales y el
comercio internacional es una práctica que ha ido adquiriendo
mayor relevancia en los procesos de negociación comercial.
Incluso su aplicabilidad se ha discutido en foros internacionales
de la Organización Mundial de Comercio.
En los procesos negociadores de acceso a nuevos mercados ya no sólo
se hace énfasis en la materia de aranceles y de aduanas.
Las políticas de inversión extranjera directa, comercio
electrónico, compras estatales, propiedad intelectual, medio
ambiente y derechos laborales van ganando terreno. Incluir el tema
laboral dentro de las negociaciones con los Estados Unidos no debe
ser visto con recelo y desconfianza. Muy por el contrario, El Salvador
y los demás países de Centroamérica tienen
en sus manos una gran oportunidad para dar a conocer al mundo entero
los avances alcanzados en materia laboral y su buena disposición
de continuar trabajando en ello.
Es preciso aclarar que la apertura a nuevos mercados no conlleva
el debilitamiento de las instituciones de defensa de los trabajadores
ni dejar de cumplir su propia normativa laboral como una forma de
promover el comercio y la inversión. A manera de ejemplo,
podemos citar las negociaciones entre Estados Unidos, Chile y Singapur.
En ambos casos se ha implementado un mecanismo de cooperación
laboral, que tiene por objeto la promoción de los derechos
laborales internacionalmente reconocidos, pudiendo, dentro de este
esquema, realizarse actividades específicas de cooperación,
de conformidad a las prioridades que se establezcan de común
acuerdo.
El libre comercio, más allá de los beneficios económicos
que puede producir, contribuye también al fortalecimiento
de las instituciones a través de este tipo de mecanismos
de cooperación y de compartir experiencias y desafíos.
Los Estados Unidos ha sido siempre respetuoso en sus procesos de
negociación respecto al principio de soberanía nacional,
por lo que no cabe la menor duda de que este proceso no será
la excepción. No se persigue con el tratado una homologación
normativa de los países del área, ni implementar modelos
que no sean acordes con la realidad nacional. Toda reforma legal
o institucional que se propusiere o pretendiere llevarse a cabo
deberá tomar en cuenta tal principio.
Confiamos también en que el tema laboral no será utilizado
como un instrumento de presión ligado al acceso de nuestros
productos al mercado norteamericano. Es importante resaltar que,
para afrontar el proceso de negociación en el área
laboral, estamos escuchando y tomando en cuenta las propuestas e
inquietudes expresadas, tanto por el sector trabajador como por
el sector patronal, a través del Consejo Superior del Trabajo,
por lo que la representatividad y transparencia en el proceso está
garantizada.
El Ministerio de Trabajo y Previsión Social está comprometido
a promover una nueva cultura de trabajo basada en relaciones armónicas
y congruentes con la realidad actual. Tanto los procesos de integración
regional como los tratados de libre comercio forman parte de esta
realidad, siendo necesarios para afrontar los retos y aprovechar
las ventajas que la globalización conlleva.
*Ministro de Trabajo.
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