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Hollywood y su adiós a las armas
El
show de los Oscar no tuvo una de sus mejores noches. Hubo chistes
ofensivos y cierta apología a la guerra. Lo salvaron la reñida
competencia y la rebeldía de algunos actores
Rolando Medina López
Enviado Especial a Los Ángeles
Escenarios
El Diario de Hoy
escenarios@elsalvador.com
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| Una foto para la historia la
que integran los ganadores Chris Cooper (actor secundario),
Catherine Zeta-Jones (actriz secundaria), Nicole Kidman (actriz)
y Adrien Brody (actor). Foto: AP |
¿Hay guerra contra Irak? Aquí en la celebración
del cumpleaños 75 del tío más querido por los
que amamos el cine, Oscar, pocas cosas podrían indicarlo.
El glamour, las limosinas, las estrellas y sus joyería de
millones, música con todo ese jazz, hicieron
que se olvidara el conflicto bélico. Adentro del Teatro Kodak.
Afuera hay guerra. Lo indica la seguridad de todo el perímetro.
Sí hay guerra. Y se coló un poco al Teatro Kodak.
Steve Martin abrió con la rutina propia de un show de club
de comedia. Vigoroso, ameno. Pero nada que pudiera compararse con
la entrada del año pasado de Whoopie Goldberg.
Martin solo fue bueno para salvar la situación en momentos
difíciles. Como cuando el ganador por Mejor Documental, Michael
Moore, incendió a la audiencia que en primera intención
lo había recibido con aplausos y vivas. De la gloria al infierno.
A nosotros nos gusta la realidad. Pero vivimos tiempos ficticios;
vivimos en un tiempo donde elecciones ficticias eligen a un presidente
ficticio que nos envía a una guerra por razones ficticias...
Estamos contra esta guerra, señor Bush.
Debería darle verguenza, señor Bush, dijo. Después
del abucheo y de que la orquesta lo sacare del escenario, el público
tenía un sabor agridulce. Fue como sí el pastel del
tío Oscar con sus setenta y cinco velitas había sido
tirado al suelo. Intencionalmente.
Pero Martin recogió los trozos diciendo al regresar frente
al público: Qué dulce se está atrás
del escenario; ahorita un grupo de sindicalistas están ayudando
a Michael Moore a subirse en el baul del carro.
De mal gusto
El show tuvo chistes realmente ofensivos. Les presento al
mejor actor negro de todos los tiempos repitió Steve
Martin siguiendo el libreto escrito por un grupo de comediantes.
Y apareció una animación de Mickey Mouse por el escenario.
Claro, era la categoría de mejor cortometraje animado. Pero
igual, ¿Qué pensarán Denzel Washington o Sydney
Poitier?
Para ir a comerciales, los productores idearon unas viñetas
con los momentos memorables de la entrega del Oscar. Maravillosa
idea. De no ser que se trataban de las de este año. ¡Por
Dios santo! ¿Que no estamos celebrando los 75 años?
Mejor era poner escenas de ceremonias pasadas.
El mensaje de la Academia
No querían mensajes políticos, pero la Academia si
envío los suyos a favor de la guerra. Todas las escenas elegidas
fueron de guerra. Sin comentarios.
El show fue salvado por dos situaciones. Lo cerrado de la competencia
en las categorías principales y las sorpresas que podrían
darse -y que se dieron- y por la espera de la rebeldía de
las estrellas al contravenir la exigencia de la Academia por no
ocupar el escenario como púlpito político. Y pocos
lo hicieron.
Salma Hayek no disfrutó su momento de gloria. Toda la ceremonia
se paseó por los monitores con rostro enjuto y sonrisa finjida.
Me pareció mal la conceptualización de la presentación
de la canción tema de Frida. La emoción
me llenó cuando supe que Caetano Veloso, pero él es
solisya, acompañado es otra cosa.
En definitiva, el show pudo ser mejor. Y no culpen a la guerra.
Todo se planea con anticipación. Y no me gustó, por
ejemplo, el globo dorado sobre el escenario. Precioso. Pero ese
era el logo original de los Estudios Universal...
Sí, hay guerra. Pero en Los Angeles no se notó. Salvo
por las imágenes de los monitores que se encuentran en cualquier
restaurante. Así es el estilo de vida americano.
- El FUGITIVO
Roman Polanski, ganador como mejor director por El Pianista
no estuvo por razones obvias. De ir, lo hubieran arrestado. Es
fugitivo desde 1977, cuando huyó de Estados Unidos al ser
acusado de abusar de una adolescente. Ahora vive en París.
- UNA NARIZ VALIOSA
Al anunciar el premio a Mejor Actriz, Denzel Washington dijo:
El Oscar va, por una nariz, a Nicole Kidman. Se refería
a la nariz postiza que usó la australiana en Las
Horas para personificar a Virginia Woolf.
- A LA DISTANCIA
La cineasta alemana Carole Link se enteró que había
ganado el Oscar a la película extranjera viendo TV. No
pudo viajar porque Pauline, su hija de 8 meses, sufrió
una enfermedad y casi se muere.
- OTRA HISTORIA
Krysztof Zanussi, famoso director polaco, admitió que si
la votación se hubiera hecho tras el inicio de la guerra,
El Pianista hubiese ganado el Oscar a la mejor película.
Chicago es simplemente un juego despreocupado y alegre,
expresó.
- EL BESO
Adrien Brody fue noticia por su estatuilla a mejor actor pero
también por el beso que le dio a Halle Berry. "Bueno,
si alguna vez tienes una excusa para hacer algo así, es
ésta. Me arriesgué", dijo el actor.
Los votantes
Catherine Zeta-Jones ya sabe dónde pondrá el Oscar
que ganó el domingo: "Estará en el medio de
los dos de mi esposo, pero un poquito más adelante que
los suyos".
- EL MÁS PERDEDOR
Paul Newman no concurrió a la ceremonia porque su escudería
de la serie CART corría en México. No ganó
como actor de reparto y sus carros tampoco lo hicieron en la pista.
Volvió sólo y con una botella de tequila.
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