Turismo
 
Inicio del Sitio Martes 25 de marzo
 

 




CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


 
 

‘El Tesoro escondido’...

La avaricia siempre se paga muy cara. Desde hace mucho tiempo, el dinero fácil, aquel que no cuesta, ha movido a decenas de desesperados, quienes, al final, tan solo recibieron una humillante lección. Lo peor de todo es que los engaños prosiguen.

Por Oscar Tenorio
Escenarios
El Diario de Hoy
escenarios@elsalvador.com

Existen trucos muy sencillos y otros más sofisticados, como aquel famoso caso de la estafa millonaria en la que incurrió una financiera. Muchos perdieron millones de colones, que ellos soñaban con verlos duplicados.

Sin embargo, uno de los casos más conocidos es el de la famosa “barra de oro”.
La práctica es muy común en los pueblos o en algunos puntos de la ciudad capital.
De repente, se aparece un hombre con una brillante barra de metal, envuelta en papel de diario.

Como un encantador de serpientes, suelta el cuento de que la encontraron en una mina, pero que le urge venderla, pues necesita el dinero para un familiar enfermo.
Inmediatamente, le pone un precio que, en ese momento, es irresistible para el incauto que está a punto de caer en la trampa.

Hecho el trato y desembolsadas “las chirilicas”, el hombre de la ganga se marcha a toda prisa.
Un día después, el afortunado descubre que la barra de oro es tan solo un trozo de cobre, sin el esplendoroso brillo y con unas manchas verdes. La frustración y la ira no son suficientes para sofocar semejante engaño.

Lo mismo sucede con el “billete de la lotería premiado”.


El truhán muestra el “vigésimo” y asegura que ha ganado un gran premio. Pero él no lo puede cambiar, ya que no tiene documentos de identidad y así no se puede hacer semejante reclamo. En este sentido, lo vende en menos de la mitad del premio que se recibirá.

El avaro lo compra inmediatamente, creyendo que ha hecho el negocio de su vida. ¡Falso!.
La última novedad es “el tesoro escondido”, estafa promovida por brujos, quienes aseguran venir de lejanas tierras, y que tienen la solución a todos los problemas.

Muchos desesperados los consultan. Durante las sesiones, los “indios” o “hermanos” les hacen creer que en las propiedades de los visitantes existe un tesoro escondido.
Para encontrarlo, los brujos piden dinero por adelantado. Días después visitan los terrenos y, ¡recórcholis!, encuentran unas “pepitas” de oro enterradas. Obviamente, todo estaba arreglado.

Los brujos piden más dinero para seguir con la búsqueda. De esta manera, sacan todo el dinero que pueden a sus víctimas.
El tesoro nunca aparece y la desgracia lejos de disminuir, se incrementa.

 

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal
 
 


escribame escribame escribame