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La
nota del día
Debe cumplirse la cláusula democrática
Son elementos esenciales de la democracia representativa,
entre otros, el respeto a los derechos humanos y las libertades
fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción
al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas,
libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como
expresión de la soberanía del pueblo; el régimen
plural de partidos y organizaciones políticas, y la separación
e independencia de los poderes públicos, agregando,
en el artículo 4, son componentes fundamentales del
ejercicio de la democracia
la libertad de expresión
y de prensa.
Cláusula democrática OEA
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) resolvió instar
a la Organización de Estados Americanos (OEA), a que se privilegie
la vigencia de la libertad de expresión como el elemento
fundamental que legitima el ejercicio del poder. Lo hace sabiendo
que es en absoluto imposible la existencia de una democracia sin
diarios y emisoras libres, independientes del poder y capaces de
resistir coacciones y amenazas, provengan de donde provengan.
Esto es porque la libertad de expresión fundamenta todas
las libertades y derechos de la persona y la sociedad. No puede
haber procesos electorales honestos, funcionamiento transparente
de tribunales, manejo limpio de instituciones, comportamiento honrado
de funcionarios, sin diarios y ciudadanos que fiscalicen, averigüen,
critiquen, expongan y acusen. Y no hay crítica, fiscalización,
pesquisa y señalamiento real y efectivo, cuando no se presentan
éstos a la opinión pública.
Es obvio que para saquear con impunidad las arcas del gobierno y
las municipalidades, torcer leyes, perpetrar sinvergüenzadas,
hay que amordazar periodistas y cerrar publicaciones. Como lo hace
en la actualidad Hugo Chávez, lo ha hecho desde hace cuarenta
y tres años Fidel Castro y es la norma en decenas de países,
incluyendo a Iraq bajo la dictadura demencial de Sadam Husein. Ese
es el motivo por el cual tan pronto se establece un régimen
popular, lo primero que se pone en movimiento son los
mecanismos para suprimir los medios de difusión y amordazar
a la gente. Poco menos de año y medio duraron los diarios
y radiodifusoras de Cuba al llegar Castro al poder.
Al suprimirse los medios independientes, la población queda
indefensa, pues no dispone de recursos para quejarse, denunciar
y señalar. Por el contrario, los medios en las sociedades
libres, como aquí en El Salvador, llenan sus páginas
y espacios con reclamos, señalamientos, peticiones y protestas.
Cuando un funcionario sobrepasa sus atribuciones, atropella personas,
no cumple con sus deberes, lo probable es que sea denunciado por
los medios y termine o dejando el cargo o enmendando su conducta
o yendo a la cárcel.
Quedando a ciegas en elecciones
La libertad de expresión garantiza y fortalece la existencia
de los medios informativos y de opinión; pero, por encima
de ello, hace posible el ejercicio de un derecho fundamental de
todo individuo: hablar y escribir sin temor.
Sin libertad de expresión pierde sentido el derecho al sufragio,
pues el votante va a las urnas a ciegas, sin que nadie le garantice
que los recuentos y los resultados corresponden a la realidad de
lo acontecido, al ser imposible denunciar. Un ciudadano puede saber
lo que sucedió en su precinto electoral, pero queda a oscuras
respecto a lo que tenga lugar en el resto del país, ni tiene
forma de saber que los resultados en su urna no van a ser manipulados
antes de llegar a los niveles superiores del proceso. Igual pasa
con el ejercicio del resto de derechos humanos.
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