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¿Debe
continuar el show?
La
guerra sigue afectando los oscar. SE NOTA EN EL AMBIENTE, sobre
todo si uno camina por la zona del teatro kodak
Por Rolando Medina López
*
El Diario de Hoy
escenarios@elsalvador.com
La guerra
contra Irak estalló el pasado miércoles. Y ya tomó
a una de sus primeras víctimas.
La Alfombra Roja del tío Oscar. Cuando tantos están
muriendo en el Golfo Pérsico, las anteriores aseveraciones
son triviales en cualquier parte. Menos en Hollywood.
Esta mañana he estado en Armani, ha dicho Pedro
Almodóvar en la entrevista que sostuvimos el pasado jueves.
La chica que me atendía ha recibido una llamada.
What? No Red Carpet? (¿Qué? ¿No habrá
alfombra roja?), imita Almodóvar, que además
de un excelente director demuestra su talento para la actuación...
Para ella la situación era de vida o muerte. Es como
si su vida dependiera de ello, dice el español.
Cuestión de millones
El cine es un negocio que mueve millones y millones. Es la segunda
industria de todos los Estados Unidos en generar ingresos. La industria
automotriz es la primera. Sólo a la Academia le cuesta cerca
de $41 millones montar la ceremonia.
Mantener a las estrella que presentarán los premios unos
días más en caso de que se pospusieran, representarían
millones más. A la ciudad de Los Angeles los premios Oscars
le representan $183 millones. Una cifra que no se puede trivializar.
El buen humor del director de Hable con Ella se puso
de manifiesto al ironizar: ¿Qué será
de Joan Rivers y sus toneladas de maquillaje?.
Se refería a la periodista del canal E! Entertainment que
se dedica a analizar la moda de los famosos de Hollywood.
Mira -dice el director manchego-, a mí realmente no
me gusta todo ese circo de la alfombra roja. A su lado, la
actriz Leonor Watling, agrega: Nos han pedido que vayamos
discretos, pero me han llevado donde un modisto para selecionar
mi ropa.
Es un vestido fucsia. Yo la verdad que me alegro de que ya no haya
alfombra roja. Primero por la Guerra y segundo por que me daba pavor
pensar en que caminaría por la alfombra. Hasta he tenido
insomnio por ello.
La verdad es que sí habrá alfombra roja. Lo que no
habrá serán periodistas en ella. La Academia no desea
proyectar un ambiente de trivialidades en medio de una guerra. Otros
señalan que lo que no quieren es contacto de la prensa con
artistas que puedan pronunciarse políticamente.
Durante toda la semana se ha debatido si continúan o no los
Premios Oscar. Qué sí, que no. Voceros de la Academia
no dan mayor imformación más que, los Oscars
siguen, incluso lo confirmaron ayer al mediodía en
una conferencia de prensa.
Y ello a pesar que ya se retiró el evento de la alfombra
roja y que las estrellas -la más conocida es Will Smith-
están confirmando su inasistencia.
De hecho el ambiente alrededor del Teatro Kodak no es el mismo que
el año pasado. Hace un año, en la noche de jueves
a mi arribo a Los Angeles todo era actividad.
Trabajadores se apresuraban a terminar de colocar las inmensas estatuillas
del Oscar que estarían al inicio de la alfombra roja. Turistas
por cientos disparaban sus cámaras para llevar un fragmento
de la fiesta más imprtante del cine en Hollywood.
Pero este año, nada.
Panorama desolador
Alrededor del Teatro pocos turistas toman algunas fotos. Y es que
no hay nada a qué tomarle. Tres Oscars reproducidos en un
gran lienzo de unos diez metros de alto y una reproducción
de la estatuilla de similar altura es lo único que hay en
este momento.
La noche del miércoles estaba sobre la calle la alfombra
roja y sobre ella un toldo inmenso. La noche del jueves han desaparecido.
Los imitadores de Elvis y del Drácula de Gary Oldman en el
cine de Coppola atraen más atención que la única
estatuilla dorada que está a la entrada del complejo donde
llegarán las estrellas. Ya nada es igual.
Sobre el asfalto solo quedan unos cuantos agentes de seguridad guardando
el perímetro. Sobre la calle desnuda el vacío se siente.
No hay fiesta en las afueras del Teatro.
Un español venido desde Barcelona me comenta que es una tristeza.
Por segundo año consecutivo he venido para estar viendo
llegar a las estrella desde una esquina, pero hoy sin alfombra roja,
pues nada, me dice en un solo lamento. Pero rápidamente
se consuela: Quizás el otro año tenga mejor
suerte.
Los Oscars serán televisados. Las estrellas llegarán.
El tono será más sombrío. Pero al leerse los
nombres de los ganadores en las diferentes categorías, al
menos dentro del Kodak, la emoción saltará del asiento.
Sonarán los aplausos y la banda si los ganadores se pasan
más de 45 segundos.
Afuera no dudo que habrán algunos fanáticos. Eso si
la seguridad deja acercarse a unos pocos metros. Lo que faltará
es la fiesta y algarabía de los fanáticos, cinco mil
en años anteriores, que aunque vieran en pantallas gigantes
el desfile de sus estrellas favoritas, gritaban a pulmón
ardiente para darle al Oscar una celebración especial.
(*) Crítico de cine
Miembro de la International Press Academy, Beverly Hills.
En Hollywood mencionan a El Salvador
Gil Gates, productor de la ceremonia, utilizó a nuestro
país como ejemplo de lugar remoto.
Los discursos de aceptación del Oscar pueden resultar tan
aburridos como la lectura de una guía telefónica:
listas interminables de abogados, agentes, representantes y relacionistas
públicos totalmente desconocidos fuera de Hollywood.
Esas menciones de agradecimiento ahuyentan a los televidentes, según
Gil Cates, productor de la entrega de premios del domingo, que deberá
transmitirse en directo a todo el país y a buena parte del
extranjero.
"Es terrible. A uno se le cae el alma al suelo", dijo
Cates. "Estas listas excesivas de nombres comenzaron en época
reciente, quizá en los últimos 15 años... Creo
que alguien escuchó a un ganador dar las gracias a un montón
de gente y pensó: Yo también debo agradecer a un montón
de gente. Es como una epidemia".
Una vez llegados al estrado, los ganadores tienen 45 segundos para
hablar delante de decenas de millones de personas en unos 150 países.
Pocos laureados hacen uso de ese precioso tiempo para otra cosa
que no sea dar las gracias a medio mundo.
"Esta es una oportunidad para decir algo importante, o cómico,
o profundamente emocionante", dijo Cates recientemente a los
nominados de este año. "¿Qué podría
uno decir que tuviese algún significado lo mismo para un
mecánico de automóviles de Buenos Aires que para una
secretaria de El Salvador o un niño de ocho años de
Detroit?". Hollywood nunca se olvida de El Salvador...
Este año, Cates ha anunciado dos reglas básicas:Regla
No. 1: "Si usted saca un pedazo de papel y comienza a leer
nombres, se acabó". Regla No. 2: "Incluso si usted
no saca un pedazo de papel, sólo tiene derecho a mencionar
cinco nombres... Si usted comienza a mencionar a una sexta persona,
se acabó".
"Se acabó" quiere decir que Cates ordenará
a la orquesta que comience a tocar para interrumpir el discurso
del ganador, el cual será entonces escoltado fuera del escenario.
Mas claro, imposible.
UNA ESTATUILLA GIGANTE
yace en el piso del salón de fiesta del Teatro Kodak, donde
luego de la ceremonia se realizará la gana oficial, llamada
también Governors Ball. Los preparativos continúan,
pero también la incertidumbre por lo que ocurre en Irak.
[POR LA PAZ
Un gran número de estrellas invitadas a participar en la
ceremonia de los Oscar llevarán insignias como forma de protesta
silenciosa contra la guerra en Irak.Ya sea la nueva interpretación
de la paloma de la paz de Pablo Picasso, diseñada por el
grupo Visión Global por la Paz, o el conocido símbolo
pacifista, en azul sobre fondo verde, diversas insignias se reparten
entre los candidatos e invitados a la ceremonia.
El llamamiento pacífico ha incluído la distribución
del símbolo de la paz entre estrellas como Dustin Hoffman,
Michael Moore, Jim Carrey, Julianne Moore, Ben Affleck, Jake Gyllenhall,
Maggie Gyllenhall, María Bello, Kristen Dunst o Salma Hayek.
[ LA GENTE QUIERE EL SHOW
A pesar de las protestas de los manifestantes y de algunos actores,
los organizadores del show aseguran que la ceremonia se llevará
a cabo. Uno de sus argumentos más firmes para sostener su
postura es una encuesta del diario USA Today que dice
que el 78% de la gente quiere que los Oscar no se suspendan.
[PEDRO NO SE CALLA
El director Pedro Almodóvar, es uno de los más buscados
por la prensa internacional. Y no sólo para hablar de las
nominaciones de su película. Le preguntan sobre la guerra
de Estados Unidos con Irak y Pedro no es de los que se quedan callados.
"Creo que Bush no se entera y (el presidente del Gobierno español
José María) Aznar tampoco, y debe enterarse porque
tiene a su pueblo muy cerca y debería oírlo",
dijo el realizador español, que lleva sobre su pecho una
de las insignias de paz, al igual que Javier Cámara y Leonor
Watling, dos de los protagonistas de Habla con ella.
[OTRA AUSENCIA
Zhang Ziyi, protagonista de "Héroe", candidata
a mejor película extranjera, no asistirá a la entrega
porque la guerra la dejó sin ánimos para celebrar.
"Con la guerra vienen el derramamiento de sangre y la muerte.
¿Cómo puede uno ir a una entrega de premios con un
traje de noche y sonreír?", dijo la actriz al Diario
de la Juventud de Pekín. Maggie Cheung y Tony Leung, otros
dos protagonistas del filme, tampoco planean asistir.
[SIN VIAJE
Peter Jackson, director de Las Dos Torres, tiene a su
película nominada. Sin embargo prefirió no viajar
a Los Ángeles y se quedó en su Nueva Zelanda natal
trabajando en la tercera parte de la trilogía del clásico
de Tolkien.
[SEGURIDAD
Un laboratorio móvil de la Guardia Nacional será instalado
en el teatro Kodak para la ceremonia con el fin de examinar sustancias
biológicas o químicas sospechosas. Será
el lugar más seguro del planeta, prometieron.
[POCO FASHION
Ante la caída de la alfombra roja y la poca relevancia que
tendrán los vestidos -sobre todo comparado con otros años-,
el diseñador Giorgio Armani tampoco irá a Los Ángeles
para la ceremonia. Lo verá en TV desde su casa.
[SOLIDARIDAD
El famoso Governors Ball, la cena oficial de la Academia, está
en duda. Si a último momento se suspende junto con los Oscar,
Wolfgang Puck, el cocinero austríaco encargado de la cena,
donará toda la comida a los pobres.
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