\
Turismo
 
Inicio del Sitio Viernes 21 de marzo
 

 




CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


 
 

Orientaciones familiares
Ambiente de violencia

Por Pastor Mario Vega
El Diario de Hoy
E-mail: orientaciones.familiares@navegante.com.sv

Los once casos de asesinatos en los que las víctimas han sido cruelmente mutiladas han conmovido la conciencia colectiva al tiempo que han producido un sentimiento de inseguridad desde el momento en que la mayor parte de casos han quedado impunes y no se han podido identificar a los autores y, en varios casos, sus móviles.

En uno de los hechos donde se han producido capturas, dos de los imputados tuvieron participación directa en el pasado conflicto bélico cuando eran jóvenes.

Ellos aprendieron a celebrar la muerte como un logro y se acostumbraron a la idea de la muerte hasta perder el concepto de la dignidad humana. Ellos son la cosecha de lo que se sembró durante los años de la guerra.

Pero la guerra no es el único ambiente donde se incuba la violencia. Los niños y los jóvenes aprenden la violencia del ambiente y los valores que les rodean.

La primera escuela de la violencia se encuentra en el hogar.

El maltrato entre los esposos, el abuso verbal o sexual son escuelas contundentes de la violencia. Pero también lo son las palabras ásperas, las actitudes hostiles, los arrebatos y las revanchas.

Cada vez que un padre actúa de manera violenta con un vecino, en el autobús, al conducir, está sembrando un mensaje en la conciencia de sus hijos que, no mucho tiempo después, llevará sus frutos.

La carga de violencia ambiental es muy elevada. Las calles están llenas de expresiones muy frecuentes de hostilidad. Se conduce agresivamente y se reacciona con evidentes deseos de venganza.

Se recurre a la fuerza como la manera de zanjar discusiones. No se usa la fuerza de la razón sino que se privilegia la imposición por sobre las razones.

Aunque lo anterior es un enfoque social del fenómeno de la violencia, no se debe perder de vista la responsabilidad individual de los que toman la violencia como su arma recurrente.

En la intimidad del corazón humano existe la semilla de la maldad que puede desarrollarse a extremos que escapan a la imaginación humana.

Esta raíz solamente puede ser desarraigada por la acción del Espíritu Santo al crear un nuevo hombre por el nuevo nacimiento.

Todo esto es posible cuando el hombre tiene un encuentro con Jesús como Salvador personal. Sin este encuentro, ni siquiera los buenos ejemplos podrán enmendar las raíces de la violencia que anidan en el corazón.

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal