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Necesitamos
necesitar...
Si
me preguntáis en dónde he estado, debo decir Sucede./Debo
de hablar del suelo que oscurecen las piedras,/del río que
durando se destruye
Janet Cienfuegos
Escenarios
El Diario de Hoy
janet@elsalvador.com
Si
me preguntáis en dónde he estado, debo decir Sucede./Debo
de hablar del suelo que oscurecen las piedras,/del río que
durando se destruye: no sé sino las cosas que los pájaros
pierden,/el mar dejado atrás, o mi hermana llorando./Por
qué tantas regiones, por qué un día se junta
con un día?./Por qué una negra noche se acumula en
la boca?/Por qué muertos? (Pablo Neruda).
Hay quienes marchan por la vida sin darse cuenta de su existencia.
Sin sentir la responsabilidad de lo que es la vida.
Cada paso lo dan como mecánicamente, persiguiendo un fin
que nunca sabrán cuál es.
Si me preguntáis de dónde vengo, tengo que conversar
con cosas rotas, con utensilios demasiado amargos,/con grandes bestias
a menudo podridas y con mi acongojado corazón.
¿Por qué le temen al temor?, ¿Por qué
le huyen a la tristeza, a la melancolía?... La vida es eso
y más, no hay manera de seleccionar el grano bueno del malo,
pero sí la hay de aprovecharlos ambos, porque hasta de lo
malo es posible sacar algo de provecho cuando no se ha gastado la
experiencia.
No son recuerdos los que se han cruzado ni es la paloma amarillenta
que duerme en el olvido,/sino caras con lágrimas,/dedos en
la garganta,/y lo que se desploma de las hojas: la oscuridad de
un día transcurrido,/de un día alimentado con nuestra
triste sangre.
No creen en más vidas que ésta. Muy bien, entonces
por qué botarla, por qué deshacernos de ella a pedazos,
sin guardar ni la sombra de la propia existencia, sin guardar las
emociones ni los momentos en que los sueños eran más
reales que la propia vida.
He aquí violetas, golondrinas, todo cuanto nos gusta
y aparece en las dulces tarjetas de larga cola/por donde se pasean
el tiempo y la dulzura./Pero no penetremos más allá
de esos dientes, no mordamos las cáscaras que el silencio
acumula,/porque no sé qué contestar: hay tantos muertos,
y tantos malecones que el sol rojo partía, y tantas cabezas
que golpean los buques, y tantas manos que han encerrado besos,
y tantas cosas que quiero olvidar.
Dicen que de muertos está lleno el cementerio... Nosotros
necesitamos a los vivos, a los que respiran, a los que sueñan
sueños de paz, a quienes aun creen en que la libertad no
es dejar en abandono a los demás, a quienes aun son capaces
de hallar paz en el olor después de la lluvia...
De muertos están llenos los campos de guerra, nosotros necesitamos
más ilusiones, más fe en nosotros mismos, más
certeza de quienes somos... y un corazón capaz de entender
que debe compartir su espacio en este mundo...
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