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La guerra y los “latinos”

Sergio Muñoz Bata*
mailto: sergio.munoz@latimes.com

En un barrio latino del este de Los Angeles, en Estados Unidos, donde hace 13 años el patriotismo era desbordante, hoy hay duda e incertidumbre

Hace casi 13 años, cuando el padre del actual mandatario, el presidente George H. W. Bush declaró la guerra a Saddam Hussein, un reportero de Los Angeles Times descubrió un rincón en el este de Los Angeles, que parecía decidido a envolverse en la bandera de las barras y las estrellas.

En una serie de artículos que lograron tener difusión nacional, George Ramos describió las vicisitudes de un barrio pobre angelino, en el que el idioma español seguía siendo la lengua predominante, pero en el que se vivía un patriotismo desbordado expresado en un desmesurado compromiso con las fuerzas armadas estadounidenses.
En un tramo de dos cuadras en la avenida La Verne, escribió Ramos, hay cuatro familias de inmigrantes cuyos hijos están en el frente de batalla. De sus casas y de las de sus vecinos penden banderas que atestiguan el patriotismo de una comunidad cuya lealtad a la patria, a veces, ha sido cuestionada por grupos xenófobos.

Este mes, otro reportero del Times regresó a La Verne, buscando recrear el ambiente patriótico que Ramos había descubierto antes. Esta vez, sin embargo, Peter King no encontró sino duda y asombro, y unas cuantas banderas viejas ya decoloradas por el sol.
King habló con Frank Saldívar, un veterano de la Segunda Guerra Mundial, y le preguntó cuántos muchachos de esa legendaria avenida estarían en esta nueva batalla contra Hussein. “No lo sé”, le contestó Saldívar. “Ahora es diferente, nadie habla de la guerra. Quizá porque esta vez ninguno de los muchachos de la cuadra estará en el frente de batalla”. Sí, pero esto no es todo. Saldívar, al igual que mucha gente en este país, tiene muchas dudas sobre esta guerra. “¿Qué queremos hacer ahora?, ¿queremos ser los policías del mundo?”, pregunta Saldívar sin esperar respuesta.

La anécdota de la avenida La Verne, por más o menos interesante que sea, no es sino una anécdota. Con dudas o sin dudas, la participación de la comunidad hispana en esta nueva guerra se ha conservado dentro de sus parámetros tradicionales. Ni disminuye ni aumenta, ni es mínima ni es tan exagerada como irresponsablemente declaró a la prensa de su país el gobernador del estado de Zacatecas, en México, Ricardo Monreal.

Entrevistado en febrero, Monreal dijo que “las tropas del ejército de los Estados Unidos están conformadas por 70% de latinos y afroamericanos, de los cuales 40% es de origen mexicano o mexicano-estadounidense”. Esto es absolutamente falso.

Tan falso como las versiones alarmistas que circulan en algunos medios irresponsables de América Latina, que aseguran que el ejército norteamericano recluta indocumentados prometiéndoles ciudadanía. Sólo los ciudadanos norteamericanos y los residentes legales permanentes pueden ser voluntarios en el servicio militar. Y como no existe el “draft” o la conscripción obligatoria, el ejército está formado por voluntarios.

Las fuerzas armadas estadounidenses tienen cuatro componentes: El ejército (Army), la Armada (Navy), la Fuerza Aérea y los “Marines”, y hasta el 30 de octubre de 2002 sumaban un total de 1,402,120 integrantes. De este casi millón y medio de personas, 126,770, es decir, un 9%, se identifican como hispanos o latinos. No existe un desglose de las nacionalidades incluidas en la categoría “latinoamericana”, aunque sí se identifica, por ejemplo, a los de origen mexicano, cubano y a los puertorriqueños. Contándolos a todos, el porcentaje de latinos (9%) en las fuerzas armadas es inferior a su representación en el censo de población, que es de 12.5%.

La mayor concentración de latinos está en el Army (45,423) y la menor, en la Fuerza Aérea (19,280). Esto implica que la participación de los latinos en la guerra será mayor en la segunda fase, cuando entren las tropas a ocupar los centros de mando iraquíes en Bagdad y en otras ciudades importantes, que en la primera que se caracterizará por el bombardeo intenso desde aviones, barcos y tierra firme a distancia.

Entrevistado para esta nota, Louis Caldera, quien fuera Secretario del Army en la administración de Bill Clinton, responde a quienes dicen que los latinos serán utilizados como carne de cañón en esta guerra: “Verás a los latinos participando en todos los niveles, como generales y como soldados rasos. Y si los latinos no estuvieran representados en esta guerra, nos sentiríamos muy ofendidos”.

El valor de los latinos ha quedado demostrado en guerras anteriores. Treinta y nueve latinos han sido condecorados con Medalla de Honor. El número de latinos que murieron en la guerra de Vietnam fue muy alto. Y el número de latinos que se opone a esta guerra es también muy alto. En realidad, y aunque haya muchos que quisieran hacernos creer otra cosa, la comunidad hispana en Estados Unidos no es tan diferente a las otras comunidades. Tiene los mismos sueños, los mismos vicios y las mismas virtudes.

*Miembro del consejo editorial de Los Angeles Times.




 

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