Turismo
 
Inicio del Sitio Sábado 1 de marzo
 

 




CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


 
 

Punto de vista
GUERRA DEL ¿PETRÓLEO?

Carlos Mayora Re*
El Diario de Hoy
carlos@mayora.org

Es fácil argumentar sentimentalmente, utili-zar artimañas retóricas y hacer que el inter-locutor opine como uno, haciéndole sentir de un modo predeterminado.

Corren vientos de guerra. La gente se pregunta a qué viene la insistencia de los Estados Unidos en desbaratar el gobierno de Saddam Hussein en Irak, y la primera respuesta que con frecuencia viene a la mente es que se trata de intereses de hegemonía económica, concretamente del control de una fuente vital de petróleo para la supervivencia de la economía norteamericana.

Quienes así opinan suelen hacerlo desde el prejuicio según el cual lo único verdaderamente importante en el mundo es la economía. Hacen depender todo de los pesos y centavos (dólares y “dimes”, habría que decir en El Salvador)... Y subordinan incluso la política y el juego de poder a cuestiones financieras, o de “bolsa llena, corazón contento”. Confunden su opinión con la verdad, y enfocan las campañas políticas sólo como promesas populistas de bajar los precios a golpe de varita mágica, de subir los salarios y de sacar, de no se sabe dónde, un bienestar que no dependa del trabajo.

Quizá por eso piensan que el único interés de los Estados Unidos en el asunto de Irak es asegurar una ininterrumpida fuente de crudo, como si el oro negro fuera la sangre de la economía y el país estuviera en un terrible peligro de quedar anémico.

También yo me he preguntado al respecto, he leído con atención las opiniones aparecidas en los distintos medios de comunicación, dentro y fuera del país, y he recopilado algunos datos que pueden ayudarnos a comprender otras dimensiones del problema.

Es fácil argumentar sentimentalmente, utilizar artimañas retóricas y hacer que el interlocutor opine como uno, haciéndole sentir de un modo predeterminado. Los políticos, pero, sobre todo, los vendedores y publicistas son expertos en esas técnicas. Sin embargo, las fuentes de conocimiento serias y más apegadas a la verdad, lastimosamente, deben recurrir a las frías estadísticas y a los aburridos argumentos históricos para dejar claros sus puntos de vista, por lo que a veces los periodistas y los comunicadores huyen de tablas y números que hastían y ahuyentan al lector, pero si se quiere conocer la verdad, no queda —a veces—, más remedio.

De los datos consultados, resulta que Estados Unidos importa de Irak sólo el 2.5% del total de su consumo de petróleo, y que en conjunto importa de los países del Golfo Pérsico el 10% del total anual de su consumo; si suponemos que Estados Unidos no pudiera obtener ese crudo, lo sustituiría con facilidad, pues las reservas nacionales pueden cubrir con creces ese déficit; además de que, como es lógico, si se cerrara el grifo en Oriente Medio, hay muchos más países en otras zonas del planeta que estarían muy interesados en aumentar sus exportaciones de petróleo.

Además, me parece un poco ingenuo suponer que —dada la situación en los últimos años—, los norteamericanos se hubieran “casado” con el petróleo del Golfo. Lo que muestran las estadísticas, es que la importación de petróleo proviene de más de una docena de países. Veamos los datos del período enero-septiembre de 2002: Canadá (9.7% del total del consumo interno norteamericano), México (7.6%), Arabia Saudita (7.7%), Venezuela (7.1%), Nigeria (3%), Irak (2.5%), Reino Unido (2.3%), Noruega (2.0%), Angola (1.7%), Argelia (1.4%), otros países (12.4%). El resto proviene de la producción doméstica.

Entonces, si el motivo más importante para la guerra parece que no es el petróleo ¿cuál es? Pienso que el miedo. Miedo a que Saddam se convierta en un líder todavía más fuerte y deje de ser una amenaza hipotética para la seguridad de Estados Unidos y de sus aliados, y pase a ser una amenaza real; miedo a pasar a ser un país a la defensiva (después de muchos años de estar a la ofensiva en el concierto geopolítico mundial); un miedo que se vio potenciado el 11 de septiembre y que despertó a los estadounidenses de sus sueños de grandeza. Pienso que los motivos van más allá de intereses políticos de corta mira (como la reelección del señor Bush)... Pienso que los motivos van más allá, también, de los simples intereses económicos.

No pretendo ahora analizar las complejas consecuencias de un ataque unilateral a Irak por parte de los norteamericanos, ni el trastorno del delicado equilibrio que supone para la paz mundial, ni hablar de la funcionalidad o disfuncionalidad de las Naciones Unidas, ni de los continuos y cada vez más insistentes llamados de Juan Pablo II (que se ha definido a sí mismo como pacificador y no como pacifista), para evitar la guerra.

Mi propósito es aportar datos al análisis, llamar la atención acerca de que los motores de la historia son muy variados, y de que si bien la economía es uno muy importante, no es ni único ni exclusivo.

*Ing. Industrial, Dr. en Filosofía y columnista de El Diario de Hoy.

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal