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Francia:
una posición responsable sobre Iraq
París, Pascal Drouhaud
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
La
crisis de Iraq está actualmente en el centro de las preocupaciones
internacionales. En ese contexto, Francia ha tomado una postura
importante, que generó malentendimientos en varios países
que tiene que ser explicada.
Francia no es un país pacifista: el pacifismo a todo precio
no valora la paz, al contrario, éste genera un espíritu
de demisión, una forma de derrota frente a cualquier postura
de crisis.
Ahora bien, Francia conoce demasiado bien el precio de la paz duradera
para decir No a la guerra. Pero sabe también
que hacer la guerra obliga tomar todas sus responsabilidades a corto
plazo, ante la opinión pública, a mediano y largo
plazo, frente a sus hijos y a las generaciones futuras.
Es la razón por la cual en la crisis presente, Francia defiende
el campo del Derecho Internacional sin apartar otras opciones para
obligar el régimen de Sadam Hussein a respetar en su plenitud
las resoluciones de las Naciones Unidas.
Francia afirma de que todavía estamos en el tiempo
de las inspecciones.
Para enfrentar una crisis en materia de proliferación de
armamentos de destrucción masiva, las Naciones Unidas inventaron
sus ojos y sus manos a través de los inspectores
que encabezan los mejores expertos que se podía esperar.
Las inspecciones dan resultado: estos últimos días,
se pudo constatar progresos en la posición de Iraq.
Tampoco se puede olvidar de que entre 1992 y 1998, hubo, gracias
a las inspecciones, más destrucción de armamento iraquí
que durante toda la guerra del Golfo. Es decir, que Francia afirma
con responsabilidad y firmeza, a través de su canciller,
Dominique de Villepin, que se debe aplicar el Derecho Internacional.
Si está demostrado que el potencial militar de proliferación
de armamento representa hoy en día una amenaza para la paz
regional, tomará su responsabilidad, incluso una participación
a una reacción armada internacional. Pero, insiste todavía
en afirmar de que se debe dar una voluntad al tiempo.
Ahora bien, Francia es el aliado de los Estados Unidos. Ambos comparten
valores del ideal democrático de que el primero es un aliado
exigente.
Ayudar a los Estados Unidos consiste también en prevenir
crisis aún peores, explicando, intentando bajar la intensidad
de una reacción.
Los Estados Unidos han sufrido, el 11 de septiembre de 2001, un
ataque terrible, una agresión de una enorme violencia.
Francia entiende la voluntad de Washington de prevenir otros ataques
contra ellos o aliados. Es porque lo entiende por lo que dice que
ésta será aún más fuerte que será
legítima y tendrá el apoyo de la gran mayoría
de las naciones.
Amenazas numerosas en este principio de siglo existen: el terrorismo,
crisis regionales y el Medio Oriente es una de éstas, la
proliferación de armas nucleares (Corea del Norte/ India-Pakistán,
por ejemplo) bacteriológicas, la ilustran.
Y es la razón por la cual la solución debe ser encontrada
adentro de reglas que la comunidad internacional ha creado a raíz
de otros conflictos mundiales para que la legitimidad de la respuesta
de dicha comunidad a una amenaza sea la más amplia posible.
Francia se inscribe en esta voluntad que hace el honor de la democracia.
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