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Planta de basura y dinero en el limbo

La promesa de un proyecto de lujo para el manejo de la basura en San Salvador, no se ha cumplido. Tampoco se conoce el destino de lo cobrado para este fin

El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

El relleno sanitario en Nejapa opera desde 1999. el convenio entre las alcaldías y la empresa constructora incluye la construcción de la planta de transferencia de basura.
Foto EDH

Diez alcaldes del área metropolitana del FMLN pretenden darle un entierro de primera clase a la construcción de una planta de transferencia de basura que prometieron al país a pesar de que reunieron, en los últimos 41 meses, en una cuenta bancaria especial, al menos $5 millones que hasta la fecha le han cobrado a más de un millón de personas en los recibos de electricidad.

Tres años y medio después de anunciarse ese proyecto que encabezó el alcalde de San Salvador, Dr. Héctor Silva, el balance no puede ser peor: parte del dinero ya se gastó y algunos alcaldes estudian seguir un camino propio después de amotinarse, en julio, contra el proyecto, contra la empresa canadiense que gobierna ese plan y, más aún, contra el Alcalde Silva.

Los diez alcaldes que prometieron al país la planta de transferencia de basura de primera clase asociados con la empresa canadiense CINTEC firmaron, hace pocos días, individualmente, un adendum a los contratos originales en el que advierten que el proyecto está “congelado” por un año aunque, en realidad, esos actos se convirtieron en una forma de disfrazar la rebeldía hacia el proyecto.

Con esa decisión también pretenden forzar que les liquiden el dinero que aportaron para el proyecto en una cuenta especial de la firma canadiense y que recoge el dinero de más de un millón de habitantes del área metropolitana.

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Las municipalidades involucradas en ese plan son las de San Salvador, Mejicanos, Ayutuxtepeque, Apopa, Nueva San Salvador, Nejapa, Soyapango, Ciudad Delgado, Ilopango y San Marcos.

Todos los alcaldes del FMLN involucrados en eso niegan, públicamente, lo que realmente sucedió. Advierten que el proyecto está “congelado”. Quizá lo hacen por cálculo político para no presentarse desunidos contra Silva y el proyecto de la planta de transferencia de basura.

Pero, lo cierto es que algunos de ellos prepararon, o buscan planes individuales para tratar la basura y hasta se sabe que elaboraron planes adicionales para invertir el dinero que le entregaron a MIDES, cuando les devolvieran sus aportes para la planta. En la actualidad, nadie sabe de cuánto dinero queda después de reducir los supuestos gastos.

Por eso es que algunos alcaldes hablan de “liquidaciones” del dinero que cobraron a los usuarios en los recibos de la electricidad.

MIDES es una empresa mixta que formaron, en 1999, diez alcaldías que controla el FMLN en el área metropolitana de San Salvador junto a la empresa canadiense CINTEC para ejecutar dos proyectos: la construcción de un relleno sanitario en Nejapa (obra que ya se cumplió) y una planta de transferencia y reciclaje de la basura que está en el limbo.

CINTEC y las diez municipalidades llegaron a un acuerdo en marzo de 1999: las comunas pagarían a los canadienses, como retribución a sus millonarias inversiones, $18 por cada tonelada métrica que recibieran en el relleno sanitario de Nejapa. De esa suma, CINTEC debía destinar $3 para construir la planta de tratamiento de la basura que aún no se construye.

Desde que comenzó a operar el acuerdo en 1999, las diez municipalidades han entregado a CINTEC por lo menos 1.5 millones de toneladas de basura en los últimos 41 meses. Si se multiplica por $3, la suma acumulada y depositada en una cuenta especial, no baja de $4.5 millones. Otros estiman que esa suma supera los $5.6 millones, si se examina el número de toneladas de basura entregada a MIDES y a CINTEC.

Parte del problema es que por lo menos algunas comunas esperaban que, al “congelarse” el proyecto y llevarlo a la muerte, recibirían, de vuelta, sus aportes completos. Sin embargo, El Diario de Hoy sabe que la respuesta de los canadienses es que buena parte de ese dinero ya se gastó en pago de proyectos menores y la contratación de pepenadores (que recientemente los despidieron al “congelarse” el proyecto).

Al no encontrarse el dinero en las cantidades que esperaban, eso aplastó las aspiraciones de algunos alcaldes del FMLN para tratar de encontrar soluciones “individuales” para tratar la basura o de lograr dinero para crear otras obras en tiempos en que se acerca la campaña política.

El Diario de Hoy insistió en hablar con representantes de MIDES para conocer el destino del dinero, pero su directora de comunicaciones, Maythé de Rivas, dijo que en ese momento la prioridad para los encargados era resolver la situación de los pepenadores que despidieron en el antiguo botadero de Mariona.
Precisamente el despido de esos pepenadores la decretó MIDES, hace unas semanas, cuando el proyecto de la construcción de la planta de transferencia sufrió sus más severos golpes a causa del rechazo de nueve alcaldías metropolitanas.

Silva niega

El alcalde de San Salvador, Héctor Silva, hizo esfuerzos por negar a El Diario de Hoy la crisis política que antecedió el acuerdo de “congelamiento” del proyecto entre sus colegas del FMLN.
Durante una larga entrevista insistió en atribuir esa nueva etapa de “congelamiento” (que se prolongaría por un año), como una reacción a la decisión del Gobierno de no aprobar los permisos ambientales para construir la planta de transferencia en Apopa.

Esa es una posición acordada, de cara a los salvadoreños, que también sostienen todos los alcaldes involucrados en el proyecto.

Sin embargo, esos alcaldes del FMLN siempre tuvieron, entre sus manos, durante los últimos meses, la posibilidad de levantar esa obra en un terreno de la Fuerza Naval que les cedió el Gobierno (localizado al oriente de la capital).

MIDES y las alcaldías tenían en sus manos la posibilidad de adquirir cinco manzanas de terreno, localizados al frente del antiguo botadero de Mariona, y propiedad de la empresa Salazar S.A. de C.V, que controla el Ing. José Raúl Salazar.

Precisamente en ese tierras operó una planta de tratamiento provisional, durante dos años. MIDES rentó, durante ese tiempo, las cinco manzanas al Ing. Salazar. Este último reconoció a este diario que sostuvo una serie de pláticas con el señor Jocelyn Theberge, representante de MIDES y la firma canadiense, para venderles la tierra para que construyeran allí la planta de transferencia.

“Al final no se pusieron de acuerdo las municipalidades”, dijo Salazar.
También se sabe que, incluso, representantes de MIDES recibieron, del Ministerio del Ambiente, una propuesta de “adecuación ambiental” que significaba el primer paso para recibir un permiso para construir en Mariona la nueva planta de transferencia.

Esas diligencias se paralizaron cuando estalló la crisis de los alcaldes del FMLN contra el proyecto, en un momento en que sólo Silva empujaba el compromiso que tanto publicitó a los capitalinos.
La posibilidad de construir la planta en el terreno de la Fuerza Naval o en las tierras propiedad del Ing. Salazar resta fuerza a la explicación dada por los diez alcaldes en el sentido de que “congelaron” el plan por el rechazo que hizo el gobierno a la posibilidad de ejecutar la obra en Apopa.
Ellos tenían otras opciones en las mano que manejaban en el momento en que explota el desacuerdo entre los socios del proyecto.

Silva también negó que una crisis política dentro de su propio partido le hubiese dejado solo al frente del proyecto. En dos ocasiones, se le preguntó: ¿Le dejaron sólo? Su respuesta fue: “No”.

Sin embargo, el acta de la sesión extraordinaria que celebró la Alcaldía de San Salvador el 17 de julio último, delata lo que realmente ocurría en ese momento y que causó el intento de disfrazar como “congelamiento” una muerte de primera clase para la planta de transferencia en momentos en que los alcaldes, después de recolectar al menos $5 millones, desconocen cuánto queda en esa cuenta bancaria.

Ese día -el 17 de julio del 2002- Silva informó a los concejales que ha sostenido reuniones con los restantes nueve alcaldes que participan en el proyecto de la planta de tratamiento y que son miembros de MIDES “para llevar adelante el proyecto de la construcción y operación de la estación de transferencia”.

La primera prueba de lo que hoy afirma El Diario de Hoy se encuentra en esa acta, pues en ella Silva informa a los concejales “que han tenido dificultades para sostener en conjunto el compromiso de construirla”.
Ante eso, pide autorización “para lograr acuerdos con uno o más municipios miembros de MIDES, para construir el proyecto, renegociar con MIDES los términos del contrato y/o buscar alternativas viables al problema”.
Al final, el Concejo de San Salvador acordó autorizar a Silva “para que realice las negociaciones que sean necesarias con MIDES y con otros municipios para buscar otras alternativas”.

El acta desmiente lo que Silva dijo a El Diario de Hoy. 1) Prueba que se produjo un amotinamiento contra los canadienses y la construcción de la planta, a pesar de que hoy lo callen los nueve restantes alcaldes 2) que ante eso, Silva entabló conversaciones con municipios como el de Apopa para que, al final, aunque construyeran una planta de transferencia de basura más pequeña, al menos le permitiera cumplir la promesa hecha.

Al final, se optó por el camino de que cada una de las municipalidades firmaran un adendum con MIDES (controlada por los canadienses aunque en su junta directiva se encuentran importantes líderes del FMLN), para llamar “congelamiento” a pretensiones que, fácilmente, podrían llevar al proyecto a un “entierro de primera clase”.
Pero, ¿dónde está el dinero que cobraron a los habitantes del área metropolitana, si la planta no se ha construido? Silva responde que actualmente se hacen números con cada una de las municipalidades y que ese proceso aún no acaba.

Cuando se le preguntó a Silva porqué si algunos de ellos están sentados en la junta directiva de MIDES, al lado de los canadienses, no saben, con exactitud, cuánto queda del dinero, respondió que las cifras finales se conocerán pronto.
Prometió mostrar a El Diario de Hoy los estados contables, cuando se le pidieron.

 

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