Turismo
 
Inicio del Sitio Lunes 9 de septiembre
 

 




CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


 
 

Breve análisis
La ETA, esa pesadilla espa–ola

Luis Fernández Cuervo*
E-mail: lfcuervo@tutopia.com

Este fenómeno se encuentra muy vivo en España y toma un carácter especial en Cata-luña y el país vasco

Me preguntan varias amistades por la ETA, ese movimiento terrorista contra el cual, el Poder Judicial español recientemente ha emprendido una fuerte acción contra su cara política, el partido de Herri Batasuna, incluyendo sus bases en América Latina. Se sorprenden algunos de que una acción tan decidida y peligrosa del gobierno español —la ETA no dialoga, mata a sus opositores— se esté haciendo de modo tan rápido y contundente, y varios aprovechan la ocasión para una crítica local: —“Mire, en cambio, aquí, todavía no se deciden a cerrar los casinos”. Dejemos que cada país resuelva sus problemas a su modo. Tampoco sabemos si la acción contra los batasunos va a mejorar o empeorar el difícil problema del separatismo vasco y de su versión esperpéntica, aberrante y criminal representada por la E.T.A. (Euskadi ta Askatasuna = País Vasco y Libertad).

Existe en Europa, junto con la tendencia a la globalización, un repunte de los sentimientos regionalistas que en algunos países toman caracteres francamente nacionalistas, incluyendo tendencias separatistas. Los hay en Francia, en Córcega, en Italia, pero especialmente en España.
¿Por qué esas tendencias? ¿Cuál es la causa? En mi opinión, después de siglos sin problemas de ese tipo, este repunte de regionalismos-nacionalismos son, en general, consecuencia de la descristianización y desorientación espiritual que padece gran parte de los europeos. Si se pierde el sentido de lo universal y perenne, propios del cristianismo y muy especialmente del catolicismo, la gente busca otra solidez vital en la que afirmarse, aferrándose como el náufrago a su tabla, y se vuelve así a lo particular y diferencial, a lo regional, incluyendo el arte y el folclor.

Este fenómeno se encuentra muy vivo en España y toma un carácter especial en Cataluña y el país vasco, cuyos idiomas y algunas de sus costumbres fueron reprimidas por la dictadura del general Francisco Franco. Pero el Estado español actualmente es una democracia dividida en varias comunidades autónomas, que tienen sus respectivos gobiernos autonómicos con todos los derechos, que suponen, entre otras cosas, medios informativos propios, incluyendo canales de televisión. Así ocurre en Euzkadi (país vasco), donde precisamente gobierna el PNV (Partido Nacionalista Vasco), sus ciudadanos gozan de los mismos derechos civiles que los demás españoles y pueden desarrollar en libertad las peculiaridades de su lengua (el “batúa” o “eúskera”), su historia y su cultura, como cualquier otro grupo regional, lingüístico y cultural. De hecho, más del cincuenta por ciento de los habitantes de Euzkadi es nacionalista, pero no todos de ellos son partidarios de separarse del resto de España y casi la otra mitad prefiere seguir como hasta ahora, siendo, a la vez, vascos y españoles.

Si uno se remonta a la historia, Vasconia nunca fue un reino; en cambio, sí lo fueron su vecina Navarra, Castilla y otras de las actuales comunidades autónomas. Vascos tuvieron un papel importante como consejeros y escribanos en la época de los reyes de la Casa de Austria y también entre los conquistadores de América. Y sus literatos más ilustres, como Miguel de Unamuno o Pío Baroja, o su mejor pintor, Ignacio Zuloaga, no encontraron ningún problema en ser, al mismo tiempo, muy vascos y muy españoles. Debe añadirse que hoy muchos vascos viven fuera de Euzkadi y, a su vez, muchos de los que viven en Euzkadi no son vascos. Además, en las provincias vascas de Francia, el separatismo tiene mínima fuerza. Cuando Europa camina por una unión hasta ahora exitosa, que las tres provincias vascas españolas se separaran de España, sería una aventura, económicamente inviable. Tampoco los que votan por Herri Batasuna consiguen más de un 10 por ciento.

¿Entonces por qué la ETA? ¿Tienen alguna justificación llamar a la insurrección armada y los múltiples asesinatos (muchísimos perpetrados en gente ajena a su problema)? ¿Es viable el querer imponer sus ideas por la violencia, el chantaje económico y el terror? Indudablemente, todo eso no tiene ninguna justificación moral, pero sí una explicación sociológica. La ETA, mil veces desarticulada y con sus líderes encarcelados, revive reclutando nuevos jóvenes entre ese tipo de gente que en otros países alimenta las “maras”, las mafias o las variadas formas de fanatismos. Su propuesta política y su ideología, más o menos marxista, es lo de menos.

Lo fuerte es que un “etarra” vive en una cómoda clandestinidad, sin trabajar, del dinero producido por el “impuesto revolucionario” (el chantaje en dinero que deben pagar los profesionales de Euzkadi para que los dejen vivir), de los secuestros y de la ayuda del terrorismo internacional. Sus asesinatos son siempre contra gente desarmada, por la espalda, o mediante el coche bomba detonado a distancia. Peligros mínimos, dinero fácil, satisfacciones vitales aseguradas con un mínimo esfuerzo. Es triste, pero se comprende que exista gente así.

Ya resulta más difícil de entender a ese diez por ciento que les vota. Cierto que el sistema de inscripción electoral español, si no lo han mejorado de cuando yo lo conocí, años atrás, permite hacer trampa y lograr la votación múltiple de una misma persona. También es cierto que dentro de Euzkadi, en núcleos de población reducida, donde todo el mundo se conoce, cabe no votar o darles el voto por miedo, para que le dejen a uno en paz. Pero sea cual sea el porcentaje real de los que votan activamente por la ETA, resulta difícil de entender que pongan sus esperanzas políticas en ellos. ¿Cómo pueden pensar esos votantes que con gente de ese tipo, si llegaran al gobierno del país vasco, podría salir algo bueno?
*Médico y columnista de El Diario de Hoy.

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal