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Palabras
Morir al florecer la vida

Carlos Balaguer

Gutiérrez Nájera, poeta mejicano (1859-1895) murió joven, a los 36 años, profetizando en la simbología de sus versos la vida que se trunca, cuando el mundo brilla y florece en una forma plena.

En los caminos de la sangre, corría el concepto antiguo de su raza, de no ver en la muerte el desenlace triste de lo que fallece, sino simple transitar hacia lo eterno. El pensamiento precolombino, lo cosmogónico, no podía dejar latir en la flor que despertaba o que marchitaba el absoluto.

“Quiero morir cuando decline el día,/ en alta mar y con la cara al cielo;/ donde parezca sueño la agonía/ y el alma un ave que remonta el vuelo”. “No escuchar en los últimos instantes,/ ya con el cielo y con el mar a solas,/ “más voces ni plegarias sollozantes/ que el majestuoso tumbo de las olas”. “Morir cuando la luz triste retira/ sus áureas redes de la onda verde,/ y ser como ese sol que lento expira; algo muy luminoso que se pierde”.


Día a Día

Hay mucho que se dice y se escribe, y además tiene que decirse y escribirse, que choca contra verdades aceptadas, contra corrientes intelectuales, o que hace olas donde antes hubo aguas estancadas.

Con frecuencia la censura se ejerce a través de la “corrección política de las palabras” o las protestas de grupos y movimientos que pueden llegar a linchamientos de imagen. Viera Altamirano hablaba de “los despotismos de arriba y los despotismos de abajo”, de coacciones y represalias montadas por grupos dentro y fuera del poder.

Un tanto de eso ocurre en nuestro país con los movimientos feministas, variantes de alcohólicos anónimos, con las facciones “verdes”, con sindicatos “populares”, con moralistas y sectas religiosas. Se ha dado el caso de jueces intimidados, de negocios que sufren boicots, de medios noticiosos a los que se hace blanco de iras pastorales.

En Estados Unidos cada vez es más difícil discutir temas relacionados con los negros, los “gays”, ciertas minorías, los sindicatos magisteriales y asuntos feministas. A esto se agrega la diatriba orquestada, como la que derrumbó a Nixon o viene persiguiendo a Pinochet, al mismo tiempo que nada se dice sobre Castro, las dictaduras árabes o respecto a la situación de los palestinos bajo Arafat y Hamas.

 

 

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