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La nota del día
Con bomba o sin ella es una mortal amenaza

Hussein es una mortal amenaza aunque no disponga de bombas atómicas o armas bacteriológicas, como lo ha sido Castro y es ahora Hugo Chávez, de Venezuela

La inteligencia estatal estadounidense ha revelado que Saddam Hussein concede la más alta prioridad al desarrollo de bombas nucleares, lo que a juicio del régimen iraquí, evitaría un ataque aliado. Una vez que Irak disponga de armas nucleares, piensa Hussein, podrá usar impunemente artefactos químicos y bacteriológicos, los que ya emplearon contra las sectas shiitas que se le oponen.

De acuerdo con Washington, mientras más se postergue el derrocamiento o la muerte de Hussein, mayores serán los costos en vidas y materiales, y más graves los peligros. Cada día que pasa, Irak se prepara mejor y fortalece la red terrorista mundial que encabeza Al-Qaeda de Bin Laden. Con el colapso de los talibanes en Afganistán, y la persecución que ha iniciado el régimen iraní contra aquella organización terrorista, Irak se convierte en la base lógica para reorganizar los campos de entrenamiento y suministrarle mútiples apoyos. El Primer Ministro británico Blair señala que al presentar a los gobiernos europeos las pruebas, no negarán su apoyo a Bush.
A medida que avanzan las investigaciones sobre el origen de los atentados del once de septiembre, más y más se descubren los nexos que en muchos países del mundo sostieneAl-Qaeda, tanto en Asia como en Europa y dentro de los mismos Estados Unidos. En Alemania han sido capturados decenas de sospechosos; igual ocurre en Inglaterra y otros países europeos, células que operan dentro de las comunidades islámicas.

Potencialmente, la amenaza de los terroristas musulmanes es peor que la de los movimientos comunistas radicales que operaron en los años setenta y que sobreviven en forma marginal. Un puñado de enloquecidos alemanes –la banda Baader Meinhoff–, al igual que grupúsculos en Italia, Francia y en particular, España, llevaron a sus países cerca del caos perpetrando atentados dinamiteros, secuestros y asesinatos, con pistolas, rifles de guerra y dinamita. Ninguna de las bandas, con excepción de los etarras y los irlandeses, contó con el soporte de comunidades enteras, como es ahora el caso de los radicales islámicos con respecto a las sectas fundamentalistas que hay dentro de las comunidades islámicas en Europa e inclusive en Estados Unidos.

Terroristas cuyo premio es el paraíso

Hussein es una mortal amenaza aunque no disponga de bombas atómicas o armas bacteriológicas, como lo ha sido Castro y es ahora Hugo Chávez de Venezuela. El sólo hecho de conceder asilo y toda clase de asistencia y soporte a la red terrorista Al-Qaeda, le convierte en un foco de desestabilización y agresiones tanto para sus vecinos como para el mundo civilizado. Si los talibanes y sectas fundamentalistas dispersas fueron capaces de efectuar los devastadores ataques del once de septiembre, no se requieren mayores entendederas para medir lo que un régimen muchísimo más organizado y fuerte es capaz.

A lo anterior se agrega el elemento del que carecieron las bandas terroristas previas: la disposición de sus miembros de “ofrendar sus vidas” en pro de la causa. Los cabecillas etarras, tupamaros, montoneros, sandinistas, etc., no daban un centavo por la seguridad de sus operativos, pero ninguno de esos peones pensó que al morir iría directo al paraíso a regodearse con su cuota de cien vírgenes. Los fanáticos piensan que en el más allá les espera la vida suntuosa de los monarcas árabes en esta tierra, uno de los cuales se está gastando ciento ochenta millones de dólares en su vacación, en Marbella.

 

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