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Los primeros diez ex pepenadores firmaron ayer un contrato de trabajo por un año prorrogable, con la Alcaldía de Nueva San Salvador. Son ocho mujeres y dos hombres que se dedicaban a buscar materiales reciclables en el ex botadero municipal de Mariona. A partir de esta semana, los pepenadores pasan a ser empleados municipales, devengando un salario mensual de un mil 500 colones y gozarán de prestaciones que demandan las leyes. Ante el cierre definitivo del ex botadero de Mariona, el Consejo de Alcaldes del Área Metropolitana de San Salvador (COAMSS), acordó emplear en 10 alcaldías del Gran San Salvador, que conforma el consejo, a los pepenadores. Un censo levantado en el basurero determinó que serían
empleados un total de 107 pepenadores. El programa de reinserción laboral estableció que los ex pepenadores serían incorporados a realizar trabajo de reciclaje y compostaje (abono) de desechos sólidos. Incluso algunas alcaldías que no producen compostaje reforzarían
sus cuadrillas de barrido de calles. En el caso de los menores y adultos mayores que trabajaban pepenando, Ortiz informó que han diseñado programas especiales. Hay guarderías y estamos analizando si podemos contribuir a que los niños asistan a las escuelas, indicó el alcalde. Ortiz admitió que existe un descontento por el cierre del
botadero, pero argumentó que era necesaria la clausura por
la contaminación ambiental. Unas 50 personas que aseguran ser pepenadores permanecían ayer a un lado del botadero de Mariona, exigiendo ser incorporados a los censos y obtener trabajo. Un futuro incierto para los niños |
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