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Festival del templo

El martes por la tarde una delegación de China presentó “Imágenes de Taiwán: Artes tradicionales de los festivales del templo”.

Alexandra Bonilla
El Diario de Hoy
escenarios@elsalvador.com

Los actores representaron una ópera taiwanesa que mantuvo entretenida al público presente. Foto: EDH/Oscar Payés

Cada cultura tiene una forma única de expresarse. Los bailes, la música, la vestimenta y la comida varían de región en región. Una de las muestras más significativas de un país son sus artesanías.
El martes los salvadoreños disfrutaron de una tarde en la cual pudieron conocer de cerca las preciosas artesanías que se elaboran en Taiwán.

Por dos horas los visitantes pudieron transportarse a una tierra lejana, a Taiwán. Hace miles de años en este país oriental se celebraba el Festival del Templo. El ambiente de la terraza de casona de Galería Escalón se transformó y todos los presentes quedaron hipnotizados.

Una ópera diferente


El concepto típico de una ópera es un grupo de actores cantando en un tono elevado, por lo general en alguna lengua extranjera. En esta ocasión no fue así, la ópera taiwanesa que se presentó llevaba muy poco canto, era más que todo movimiento y danza.

Las artesanías se elaboraron frente a los espectadores, quienes recibieron los obsequios. Foto: EDH/Oscar Payés

A través de la ópera se narró la historia de ‘Los tres inmortales invocan la bendición’. Sun Wu Kúng está paseando un día por el portón celestial y ve que los seres humanos están celebrando las festividades del templo. Su curiosidad lo hace bajar.

Sun se mete en muchos problemas estando en la tierra. Conoce a Ying Ying, una joven que es obligada por sus padres a casarse. Ying debe tirar una bola bordada. y el que la atrape será su esposo.

El público observó con fascinación la ópera taiwanesa, pero no solamente se dedicaron a ser espectadores, también tuvieron la oportunidad de participar.

Ying Ying lanzó la bola en el aire y fue atrapada por un señor, el cual subió al escenario y se presentó dispuesto para casarse. Al final no se llevó a la novia, pero tampoco se fue con las manos vacías, pues le regalaron un amuleto de buena suerte.

Después de finalizar la ópera el público pasó a la feria. La feria constaba de distintos módulos en las cuales cada uno de los actores estaban realizando distintas artesanías. Algunos elaboraban figuritas de mazapán. Otros hacían animales de caramelo.

De seguro entre los favoritos estaban los abanicos pintados a mano y las siluetas. Cada uno de los artistas trabaja con una gran destreza. En cuestión de segundos, los objetos se transformaban en obras de arte para el deleite de cada uno de los asistentes.

 

 

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