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En
sintonía con Dios
Juventud en crisis
Por el padre Eugenio Hoyos
E-mail: fatherhoyos@utinet.net
Lo
cierto que nuestro mundo actual está viviendo una crisis
muy seria sobre los valores, la niñez, la situación
de los jóvenes, y sobre todo el respeto a los ancianos. Estamos
dando la impresión que nuestra sociedad está desbocada
y con miras al abismo. Es una realidad que nos preocupa el futuro
del universo, las constelaciones, el calentamiento del planeta,
el hombre y la escasez de alimentos, etc.
Pero sin ser tan negativos todavía a través de la
fe, del amor a Dios, y a la iglesia tenemos esperanza. Nuestra reflexión
hoy en día es sobre los jóvenes, el futuro de hoy,
la riqueza del mañana ¿será que por nuestra
indiferencia estamos perdiendo los jóvenes? Solo escuchamos
problemas de pandillas, marras, crímenes, violencia, delincuencia,
y otras pestes. Pero cuando y como estamos invirtiendo en nuestros
jóvenes y en nuestros niños.
Hoy en día nuestra juventud crece en un ambiente cambiante
y incierto No hay mucho que ofrecerles a los jóvenes. Las
familias y los barrios ya no proveen estabilidad ni valores que
puedan preparar a nuestros jóvenes a conseguir un sentido
de identidad y auto estima para poder contribuir positivamente a
nuestra comunidad.
La crisis social que cada día vemos es una realidad preocupante
que no conoce clases sociales, apellidos, ni religión. Ya
no podemos ignorarla por que su efecto esta creciendo y afectando
a todos. No podemos rendirnos fácilmente y abandonar ese
gran número de jóvenes que permanecerán en
las calles, sin trabajo, ni objetivos buenos en sus vidas. Desperdiciar
sus talentos y habilidades seria robar a nuestro pueblo de su vida
de comunidad y dejarlos caer en el vicio seria un crimen de esta
humanidad.
Eliminemos las necesidades de trabajo que recaen sobre nuestros
niños menores de 13 años. Trabajemos para establecer
una infraestructura que regule y controle el abuso que cometen los
padres al mandar a sus pequeños a trabajar. Devolvamos a
los padres la responsabilidad de sustentar a la familia ya que los
medios que son mantenidos por el sacrificio de sus hijos.
El crimen no solo aumenta en las calles sino también en las
familias; el abuso domestico no solo se da entre esposos, sino también
entre hijos, padres, hermanos, y amigos. La violencia se esta convirtiendo
en una forma de resolver nuestros problemas y circunstancias de
la vida.
Mostrémosle con gozo a los jóvenes un Cristo de sanación
y esperanza.
¡Busca a Dios y piensa positivo!
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