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La
nota del día
Trucos nuevos para perros viejos
No pueden enseñarse trucos nuevos a perros viejos
Proverbio anglosajón
Con Rolando hemos llegado a la conclusión de
que si el perro aprende nuevos trucos, no está viejo. A la
inversa, es muy triste ver perros jóvenes incapaces de aprender
ningún truco, o que se contentan con lo poco que les enseñaron
en las aulas. Ellos pasaron por la escuela, pero la escuela
no pasó por ellos.
De acuerdo con innumerables estudios, aprender cosas nuevas, mantenerse
física y mentalmente activo, ser curioso, preguntar y averiguar,
reduce en buena medida los riesgos de padecer demencia senil al
llegar a viejo, el Altzheimer. Lo que además se ha averiguado
es que la curiosidad y el prurito de aprender se tiene desde la
juventud, aunque haya casos de gente que en el medio del andar
de la vida activan sus cabezas, logran entusiasmarse y se
meten a descubrir y aprender otras disciplinas o a profundizar en
aquello que les ha ocupado siempre.
Qué hacer para que los viejos no se embrutezcan al jubilarse
es una cuestión crítica en las sociedades del primer
mundo. La soledad, el tedio que afecta a muchos, ser espectadores
pasivos de la televisión, el alcoholismo y la falta de conversación
inteligente dentro de los hogares, son factores que destruyen almas
y cabezas. Mucha gente cae en el alcoholismo sin darse cuenta, generalmente
a causa de la costumbre de echarse un par de tragos
al volver del trabajo y como aperitivo para la cena. Calcúlense
los estragos que esto hace a un hombre de sesenta años que
empezó a darse tragos a los treinta.
La gente deja de leer, sólo se interesa por culebrones y
espectáculos deportivos, y sustituye la conversación
por chistes y cotilleos. Tener amigos se transforma en contar con
aleros para las parrandas del fin de semana.
Volvamos a los nuevos trucos. En el mundo actual se presentan muchísimas
y estupendas oportunidades para aprender cosas, desde capacitaciones
profesionales hasta clases de cocina, idiomas y artesanías.
Más y más empresas se ocupan de instruir a su personal
no sólo en asuntos propios del trabajo, sino en áreas
como seguridad industrial, el cuidado de la salud y la mejor administración
de la economía familiar. Un amigo descubrió que gracias
a previos viajes y experiencias, puede leer el francés y
el italiano sin dificultad, lo que le ha llevado a esforzarse para
terminar de aprender ambos idiomas. El lógico paso para la
mayoría de personas es saber inglés, herramienta indispensable
en el aprendizaje y uso de nuevas tecnologías.
No hay edad para aprender cosas buenas
Es triste encontrar personas de cuarenta y tantos años, que
se declaran incompetentes de aprender computación pues
ya no están en edad para eso. Una muy apreciada amiga
comenzó a utilizar computadoras a los setenta y tantos años
para comunicarse con sus hijos en el exterior, pero ahora conoce
y maneja múltiples programas. No saber hoy en día
de computación es el equivalente a ser analfabeto.
En el primer y segundo mundo los jubilados, y hay muchos relativamente
jóvenes entre ellos, ocupan una parte importante de su tiempo
en enseñar a estudiantes, involucrarse en programas asistenciales,
cuidar enfermos y capacitar trabajadores. Un excelente programa
para tecnificar empresas en el tercer mundo se maneja con jubilados,
ejemplo que podría servir para hacer nuestros propios cuerpos
para modernizar pequeñas empresas en El Salvador.
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