Turismo
 
Inicio del Sitio Jueves 5 de septiembre
 

 




CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


 
 

La nota del día
“Trucos nuevos para perros viejos”

“No pueden enseñarse trucos nuevos a perros viejos…”

Proverbio anglosajón

Con Rolando hemos llegado a la conclusión de que si el perro aprende nuevos trucos, no está viejo. A la inversa, es muy triste ver perros jóvenes incapaces de aprender ningún truco, o que se contentan con lo poco que les enseñaron en las aulas. “Ellos pasaron por la escuela, pero la escuela no pasó por ellos”.

De acuerdo con innumerables estudios, aprender cosas nuevas, mantenerse física y mentalmente activo, ser curioso, preguntar y averiguar, reduce en buena medida los riesgos de padecer demencia senil al llegar a viejo, el Altzheimer. Lo que además se ha averiguado es que la curiosidad y el prurito de aprender se tiene desde la juventud, aunque haya casos de gente que “en el medio del andar de la vida” activan sus cabezas, logran entusiasmarse y se meten a descubrir y aprender otras disciplinas o a profundizar en aquello que les ha ocupado siempre.

Qué hacer para que los viejos no se embrutezcan al jubilarse es una cuestión crítica en las sociedades del primer mundo. La soledad, el tedio que afecta a muchos, ser espectadores pasivos de la televisión, el alcoholismo y la falta de conversación inteligente dentro de los hogares, son factores que destruyen almas y cabezas. Mucha gente cae en el alcoholismo sin darse cuenta, generalmente a causa de la costumbre de “echarse un par de tragos” al volver del trabajo y como aperitivo para la cena. Calcúlense los estragos que esto hace a un hombre de sesenta años que empezó a darse tragos a los treinta.

La gente deja de leer, sólo se interesa por culebrones y espectáculos deportivos, y sustituye la conversación por chistes y cotilleos. Tener amigos se transforma en contar con aleros para las parrandas del fin de semana.

Volvamos a los nuevos trucos. En el mundo actual se presentan muchísimas y estupendas oportunidades para aprender cosas, desde capacitaciones profesionales hasta clases de cocina, idiomas y artesanías. Más y más empresas se ocupan de instruir a su personal no sólo en asuntos propios del trabajo, sino en áreas como seguridad industrial, el cuidado de la salud y la mejor administración de la economía familiar. Un amigo descubrió que gracias a previos viajes y experiencias, puede leer el francés y el italiano sin dificultad, lo que le ha llevado a esforzarse para terminar de aprender ambos idiomas. El lógico paso para la mayoría de personas es saber inglés, herramienta indispensable en el aprendizaje y uso de nuevas tecnologías.

No hay edad para aprender cosas buenas

Es triste encontrar personas de cuarenta y tantos años, que se declaran incompetentes de aprender computación “pues ya no están en edad para eso”. Una muy apreciada amiga comenzó a utilizar computadoras a los setenta y tantos años para comunicarse con sus hijos en el exterior, pero ahora conoce y maneja múltiples programas. No saber hoy en día de computación es el equivalente a ser analfabeto.

En el primer y segundo mundo los jubilados, y hay muchos relativamente jóvenes entre ellos, ocupan una parte importante de su tiempo en enseñar a estudiantes, involucrarse en programas asistenciales, cuidar enfermos y capacitar trabajadores. Un excelente programa para tecnificar empresas en el tercer mundo se maneja con jubilados, ejemplo que podría servir para hacer nuestros propios cuerpos para modernizar pequeñas empresas en El Salvador.

 

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal