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El
vía crucis de Isaí
Isaí
Manasés Hernández López, de 12 años,
adolece de distrofia muscular tipo Becker, que le ha arrebatado
la movilidad de sus piernas.
José Osmín Monge
FOTOS EDH/FRANKLIN RIVERA
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
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| Isai Hernández de 12 años
padece de una enfermedad de Parálisis en sus piernas.
Foto: EDH/Franklin Rivera. |
La mayor parte del tiempo, Isaí Manasés permanece
en la sala de su casa, sentado en un amplio sillón y acompañado
de su pequeño hermano Kevin.
Ahí ve televisión y lee coloridos libros y revistas
de ciencias, especialmente aquellas que brindan información
sobre animales. Y es que a él le fascina aprender y conocer
acerca de la fauna de diferentes países.
Me gusta mucho conocer sobre la variedad de especies animales,
sobre todo de las ballenas, manifiesta con seguridad el adolescente,
quien reside en San Ignacio, departamento de Chalatenango.
Su ojos negros y vivaces y sus amenas conversaciones denotan en
él mucho entusiasmo, inteligencia y deseos de superación.
A simple vista parece un niño normal; sin embargo, cuando
decide trasladarse a otro punto de su vivienda lo hace a gatas.
Y es que él adolece de distrofia muscular tipo Becker, caracterizada
por una degeneración de las fibras musculares.
Esta extraña enfermedad genética le ha robado la capacidad
de caminar. Es el primer caso que se conoce en la familia del menor.
Inteligente y seguro
Según doña Mirna Ruth López de Hernández,
madre de Isaí, su hijo comenzó a dar muestras de la
enfermedad cuando tenía cinco años.
Él era diferente a otros niños. Le costaba correr
y saltar; constantemente enredaba sus piernas al caminar. Se caía
y no se levantaba con facilidad. Mis otros dos hijos varones gracias
a Dios no han tenido ese problema, manifiesta doña
María.
Al notar los primeros problemas en las extremidades inferiores,
el niño fue llevado al hospital Bloon, donde se le diagnosticó
la patología.
En ese nosocomio se le brindó tratamiento; sin embargo, la
distrofia ha ido avanzando, hasta el grado de inmovilizarle la piernas.
La enfermedad también ha afectado emocionalmente al menor.
A veces él se siente triste al ver como sus hermanos y amigos
llevan una vida normal.
Aunque Isaí dejó de asistir a la escuela desde mayo
pasado, la distrofia muscular no ha sido impedimento para que siga
recibiendo el pan del saber. Sus padres, que son maestros, le brindan
clases personalizadas en su casa. Cursa el sexto grado.
Es muy inteligente, le gusta mucho estudiar. Cuando necesitamos
salir con él, sobre todo a pasar consulta, lo llevamos cargado
en la espalda, manifiesta doña María.
Necesita ayuda
Según el doctor Hanz González, para ayudar al niño
sería de gran utilidad una silla de ruedas eléctrica,
pues así se le reduciría el esfuerzo que hace al trasladarse
gateando de un lado a otro.
No puede usar una silla de rueda convencional, porque le empeoraría
su situación. Él no puede hacer mucha fuerza, por
lo que es mejor una silla de ruedas eléctrica. Estas tienen
un costo aproximado de 35,000 colones. expresa el doctor González.
Para la familia Hernández López, los deseos de tener
dicha silla de ruedas son muchos, pero las posibilidades de adquirirla
son pocas. Es por ello que hace un llamado al corazón de
personas altruistas para que les ayuden económicamente y
así puedan comprar el aparato que tanto necesita Isaí.
Al tener esa silla, la vida del pequeño cambiara mucho y
le ayudará a seguir adelante con sus estudios y con su vida.
Demuestre su bondad
Si usted desea ayudar a Isaí, puede llevar su ayuda a EL
DIARIO DE HOY, sección Vida, ubicadas en 11» Calle Oriente
y Avenida Cuscatancingo N¼ 271, San Salvador, o llame al teléfono
231-7777, extensión 7743.
Distrofias musculares
Las distrofias musculares constituyen un grupo de trastornos familiares
en los que se produce una degeneración de la fibras musculares.
Su clasificación está basada en la edad de comienzo,
la rapidez de progresión, la distribución de afección
muscular y la herencia.
Las distrofias musculares más comunes son las de tipo
Duchenne y la de Becker. En ambas los síntomas son similares;
sin embargo, en la de Becker el inicio de los síntomas es
más tardío y su progresión es más lenta.
La distrofia muscular tipo Becker afecta sólo a los
varones.
Los síntomas se comienzan a presentar de manera muy
moderada en la infancia, muchas veces en forma de calambres o dolores
musculares durante la realización de ejercicios físicos.
En la adolescencia y alrededor de los veinte años
es cuando la debilidad muscular se vuelve más evidente, causando
dificultad para caminar rápido, correr o subir escaleras.
Un poco más tarde se presenta dificultad para levantar objetos
pesados.
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