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Entierran a 27 víctimas de alud en Guatemala
Un sentimiento generalizado de pesar por diversas tragedias ocurridas
durante la semana con cauda de decenas de muertos, ensombrecen los
tradicionales festejos por el aniversario de la Independencia de
Guatemala que se cumple hoy, 15 de septiembre.
GUATEMALA
SERVICIOS CABLEGRAFICOS.-
El Diario de Hoy
internacional@elsalvador.com
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Una tétrica caravana
de 27 ataúdes recorrió las estrechas calles
del colorido pueblo de San Lucas Tolimán, en Guatemala,
en donde los sobrevivientes sepultaron a las víctimas
de un alud de lodo que devastó parte de una cercana
aldea la noche del jueves. Foto EDH
/ AP
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Una tétrica caravana de 27 ataúdes recorrió
las estrechas calles del colorido pueblo de San Lucas Tolimán,
en Guatemala, en donde los sobrevivientes sepultaron a las víctimas
de un alud de lodo que devastó parte de una cercana aldea
la noche del jueves.
Pero con el entierro no termina el drama. Con el amanecer, en el
área del desastre, cuadrillas reanudaron la desesperada búsqueda
de 11 víctimas más, trabajo que fue suspendido la
víspera por una fuerte lluvia.
Además, el número de víctimas letales sigue
creciendo. Las autoridades locales confirmaron la muerte de uno
de los 14 heridos que estaba hospitalizado.
No obstante, lo más conmovedor se apreció cuando las
calles de aquí, que conducen al cementerio se abarrotaron
de indígenas que, ataviados con sus tradicionales trajes
multicolores, avanzaban en profundo silencio tras los féretros,
que eran llevados en hombros por la multitud.
Los cadáveres, que el viernes fueron extraídos del
lodazal que los aniquiló, volvieron a ser sepultados en el
cementerio de San Lucas Tolimán, uno de los 8 pueblos de
nativos tzutujiles y cakchiqueles enclavados alrededor del paradisíaco
lago de Atitlán, a unos 150 kilómetros al oeste de
la capital guatemalteca.
Arrasó con todo
La tragedia comenzó el jueves en la noche, en medio de un
intenso aguacero que penetró las deforestadas laderas montañosas
cercanas a la aldea El Porvenir, provocando que una correntada de
lodo, piedras y troncos bajara de la montaña arrasando con
la mitad de las 90 casas de la humilde comunidad.
La aldeanos, pequeños cultivadores de café, habitan
en casas construidas con madera y láminas, que al ser golpeadas
por la lluvia, les impidió escuchar el trueno que bajaba
de la montaña que alertaba sobre el inminente peligro.
Desaparecieron tres familias completas. Desde los abuelos
hasta los nietos fueron arrastrados por el alud. Es la tragedia
más terrible que nos ha tocado vivir en muchos años,
expresó el síndico de la municipalidad local, Carlos
Julajuj.
Aún no sabemos cuantos niños quedaron huérfanos,
ni cuantas familias más quedaron incompletas. Por ahora debemos
atender a 250 personas que fueron evacuadas a refugios temporales,
agregó.
Pero las comunidades indígenas de los rededores del lago
reaccionaron con solidaridad ante la catástrofe y desde el
viernes, convocados por radios locales, recolectaban ayuda voluntaria
y regalaron maíz, frijoles, azúcar, ropa y otros víveres
que después fueron trasladados a los albergues de damnificados.
Es un acto enternecedor. Los vecinos dolidos son acompañados
por miles de personas que llegaron de otros pueblos para acompañarlos,
resumió uno de los maestros del pueblo, Mario Ibarra.
Nuestro trabajo no ha terminado, falta mucho por hacer, por
reconstruir, manifestó.
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