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Pinceladas
de creatividad y esfuerzo
Amílcar
Avilés, de 60 años, es un pintor y dibujante salvadoreño,
originario de Atiquizaya, Ahuachapán, quien con esmero y
dedicación ha sobresalido en el campo de las artes.
Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
El estudio y taller de trabajo de don Amílcar Avilés,
un hombre de piel trigueña, cabello cano y ojos cafés,
se encuentra ubicado en el centro de la ciudad de Atiquizaya.
Un caballete de madera, frascos de pinturas, lápices, pinceles,
cartoncillos, una variedad de retratos hechos a mano, rótulos
y figuras de personajes animados forman parte de la decoración
que predomina en su estudio.
A pesar de su edad, el pintor y dibujante mantiene impecable su
habilidad, su originalidad y su creatividad al momento de darle
vida a sus obras.
El retrato de la Celestina, una caricatura de don Alfredo Farfán
El chatarrero de Atiquizaya, una variedad de paisajes
hechos en témpera e innumerables trabajos hechos a mano son
la carta de presentación de este artista.
El Da Vinci de Atiquizaya
Desde su infancia, el señor Avilés se caracterizó
por su dedicación a las artes. Cuando estudiaba en la Escuela
General Francisco Menéndez, de esa ciudad, empezó
con su afición al dibujo y a la pintura.
Me destaqué tanto en esta actividad que los mismos
maestros y otros compañeros de clases me buscaban para que
fuera a pintar el cuerpo humano, animales o hacer gráficas
en los pizarrones, dice el señor Avilés, quien
desde entonces fue perfeccionando su habilidad natural para los
trazos.
Aunque nunca ha estudiado en una academia o instituto de arte, el
pintor ha ido adquiriendo nuevos conocimientos a lo largo de 50
años de experiencia.
Debido a lo difícil de la situación económica,
el señor Avilés tuvo que aprender otros oficios, como
zapatero y operador de cine.
Gracias a su habilidad también se desempeñó
como pintor de zona en el Ministerio de Agricultura y Ganadería,
en donde elaboraba ayudas visuales para los agrónomos. Aunque
al final se decidió por el trabajo de los lienzos y de los
pinceles.
En la actualidad, trabaja en su pequeño taller, en donde
niños, jóvenes y adultos llegan a pedirle que les
haga encargos relacionados con las artes gráficas.
Hasta que Dios se lo permita
El señor Avilés también se dedica a elaborar
murales, pancartas, rótulos y todo trabajo relacionado con
la pintura y el dibujo.
En la actualidad estoy trabajando con durapanel, dándole
vida a una serie de dibujos animados, los cuales han tenido mucha
aceptación entre los clientes, dice el artista. Si
usted desea un autorretrato o una caricatura, él lo hace
con profesionalismo.
Al señor Avilés le gusta pintar en la soledad, bajo
la luz tenue de una lámpara e inspirarse con buena música
de fondo.
La jornada laboral de este pintor inicia a las cuatro de la madrugada
y finaliza aproximadamente a las seis de la tarde.
Yo soy muy responsable con mi trabajo y me gusta que los clientes
estén satisfechos con cada una de las obras que realizo,
afirma el Da Vinci de Atiquizaya, quien afirma que continuará
con su trabajo, con el cual ha logrado mantener a su familia, hasta
que Dios se lo permita.
Visítelo
Si está interesado en conocer un poco más sobre este
artista, puede comunicarse al teléfono 444-1689 o visite
su taller en el centro de la ciudad de Atiquizaya.
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