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Meditando
La actitud correcta... una estrategia a tomar en cuenta

María Eugenia Vásquez*
El Diario de Hoy
vasquez_valiente@yahoo.com

Por medio de la correcta y de la natural actitud podemos proyectar casi mágicamente nuestro interior, sin temor a vernos expuestos ante los otros

Estamos en un mundo en donde, consciente o inconscientemente, queremos aportar algo... sí, es que en las más de las veces nos estamos corrigiendo los unos a los otros sin darnos cuenta... y creo que es válido... sí, porque todos tenemos algo que ser, algo que hacer y sí, por qué no asumirlo, algo que decir...

Don Alfonso Rochac, uno de nuestros más serios y connotados economistas, en algún momento me hizo una observación que siempre recordaré, sobre todo a la hora de evaluar mis personales procederes con los otros, con mis vecinos, con mis amigos, con mis clientes, con todos aquellos con los que constante o eventualmente tengo que ver: “... no basta con tener la razón sobre alguna cosa, es necesario saberla exponer, y no sólo eso, es preciso que los otros te quieran dar la razón sobre tu razón...”.

Y a este respecto sólo me queda reflexionar sobre la manera para lograr que mi razón sea oída, entendida y, en consecuencia, recibida: una actitud correcta... es que la actitud, ese subjetivo aspecto que conjugada inteligentemente con una postura externa, con ese gesto que asumimos en todos nuestros días, es una clave casi mágica para lograr lo que queremos de esta vida...

Es que ahora que se ha puesto de moda toda esa parafernalia de capacitaciones, de superación personal, etc., es necesario distinguir que, más allá de conocernos superficial y teóricamente, es necesario que nos ubiquemos a la hora de mostrarnos ante los otros.

Uno de los problemas que siempre ha atacado internamente al hombre es el miedo al rechazo, a no ser aceptado en “el grupo”, a no tener grupo... es el ultérrimo miedo a no ser querido por los demás... y como caídas del cielo se nos vienen todas esas teorizaciones de quererse a uno mismo, de aceptarse a uno mismo... de que con una sonrisa podemos hacer que se desmorone hasta la muralla china... bla, bla, bla, ... en teoría, todas esas propuestas son ciertas... podemos hacerlas nuestras hasta memorizarlas, sí, pero si no asumimos la actitud correcta, la actitud inteligentemente correcta, no pasaremos de ser la mueca de una incompleta y muy superficial teoría... de ahí que, como lo he planteado, la actitud correcta en el momento preciso es una estrategia a ser tomada en cuenta, para cada momento de nuestra existencia... para aprender, para aprender a vivir y, en consecuencia, para aprender a trabajar, para aprender a ganar, a perder, a superarnos...

Vivir es un descubrimiento continuo, tiene que serlo... tener esa apertura para aprender a vivir es una disposición que depende directa y absolutamente de la voluntad de nuestra voluntad para poder crecer, para poder madurar y... para ser nosotros mismos, y con esta idea como bandera, como impronta que nuestra actitud deje entonces de ser una estrategia y pase a formar parte de nuestra personalidad, de nuestra real personalidad, de nuestra verdadera personalidad.

Por medio de la correcta y de la natural actitud podemos proyectar casi mágicamente nuestro interior, sin temor a vernos expuestos ante los otros... ante esos que en las más de las ocasiones queremos impresionar, queremos sorprender... porque somos tal cual somos.
La actitud correcta puede ser en un principio una estrategia... sí... pero es una meta que la vida de una u otra forma nos pone frente a nuestras vidas, a nuestras íntimas y reales aspiraciones... a lo que en el fondo de nuestros seres queremos ser.

** Lic. en Derecho.

 

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