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Hacienda
de mil recuerdos
En
la zona limítrofe entre los departamentos de San Salvador,
Cuscatlán y Chalatenango se encuentra la hacienda Colima,
un lugar impregnado de recuerdos.
José Osmín Monge
El Diario de Hoy
Fotos EDH / Mauricio Castro
vida@elsalvador.com
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| Hablar de la hacienda Colima es hablar de recuerdos
y de nostalgia. Es hablar de aquel lugar que otrora fuera símbolo
de laboriosidad y de progreso. Fotos
EDH / Mauricio Castro |
Hablar de la hacienda Colima es hablar de recuerdos y de nostalgia.
Es hablar de aquel lugar que otrora fuera símbolo de laboriosidad
y de progreso.
A mediados del siglo pasado, ahí trabajaron hombres y mujeres
que con afán y ahínco se dedicaban al cultivo de la
caña de azúcar y a la producción de queso,
crema y requesón.
Hasta la década de los 80 esta hacienda perteneció
a la familia Orellana Valdez. Fue el conflicto armado y luego la
reforma agraria las que cambiaron los patrones de vida de los trabajadores
y las de sus dueños.
Después de todos los cambios pasó a manos de la Asociación
Cooperativa Agropecuaria Colima.
Durante algunos años, la hacienda, incluyendo una vieja casona,
quedó un tanto descuidada, pero en 1998 el lugar volvió
a cobrar importancia, especialmente en el aspecto turístico.
El organismo Alfatour, dependencia de ALFALIT (Asociación
Cristiana de Desarrollo Cultural), firmó un convenio con
la cooperativa para rescatar el potencial turístico de la
zona.
Corredores del tiempo
Hoy en día, hacienda Colima es un lugar acogedor donde turistas
nacionales y extranjeros tienen la oportunidad de disfrutar de sus
comodidades y de sus atracciones.
Su extensión es de 2,834 manzanas, de las cuales 150 están
destinadas para el cultivo de la caña de azúcar y
60 para el cultivo de plantas maderales.
La vieja casona permanece intacta; aún se mantienen conservadas
las paredes de adobe gruesas y blancas, los techos ennegrecidos
por el tiempo, sus estilizados pilares de maderas y los amplios
corredores, en donde se han colocado algunas antigüedades,
como ruedas de carretas, peroles, monturas de caballos, jarrones
, yugos y arados. Cada uno de estos viejos objetos dan fe y testimonio
del progreso y del trabajo que hace algún tiempo se experimentó
en el lugar.
En medio de la casa se halla un amplio jardín, donde florecen
la añoranza y la melancolía. Una pequeña fuente
brinda frescura y mayor atracción al sitio.
Para hacer más atractiva a la vieja casa se ha construido
una piscina que es el deleite de niños, jóvenes y
adultos que la visitan.
La casona también cuenta con una sala de conferencias,
dos habitaciones para hospedarse, un pequeño museo y una
venta de artesanías, las cuales son elaboradas por niños
y niñas del sitio, expresa don Carlos Ávalos,
coordinador del programa de Alfatour.
Turismo al natural
Este lugar turístico cuenta además con un bosque natural
de 1,286 manzanas donde se puede hallar una gran variedad de árboles
y de animales. En este parque se encuentran algunos senderos interpretativos,
miradores hacia el lago de Suchitlán y lagunas artificiales.
El bosque es cuidado por guardarrecursos.
Los visitantes de Colima pueden disfrutar de cabalgatas, conducidas
por guías turísticos. También pueden saborear
ricos y tradicionales platillos de nuestro país. Las cocineras
del sitio se encargan de preparar las recetas originales colimeñas,
que van acompañadas de ricas bebidas.
La bicentenaria hacienda Colima le espera con sus sencillas pero
bellas atracciones. En ella usted se dejará atrapar por los
recuerdos y por su encanto.
Belleza colonial
La hacienda es uno de los pocos cascos coloniales que se conservan
en buen estado en El Salvador. Está ubicada en el kilómetro
46 de la carretera Troncal del Norte, en la ruta que de San Salvador
conduce a Chalatenango (200 metros antes de llegar al puente Colima).
El costo de visita (por un día) es de $2 por persona.
El precio incluye uso de piscina, hamacas, mesas y sillas y recorridos
en los alrededores del casco de la hacienda.
Además hay paquetes turísticos que incluyen
transporte desde San Salvador, almuerzo, refrigerio, caminatas por
las reservas turísticas.
El servicio de alojamiento es de $10 por noche.
Para reservaciones y mayor información puede comunicarse
a los teléfonos 235-3149, 235-8603 (oficina de ALFALIT) y
309-3335.
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