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Las negociaciones en materia agrícola entre Centroamérica y Estados Unidos, en el camino hacia un acuerdo de libre comercio, no serán nada fáciles. Dale Hathaway, director del Centro Superior de Política Agrícola, de Estados Unidos, quien asesora a El Salvador en esta materia, pronosticó que el ajuste agrícola en las negociaciones traerá muchas dificultades, por lo que la tarea será encontrar un equilibrio económico y político entre las partes. Por un lado, los agricultores estadounidenses que ya exportan a la región están interesados en conseguir más acceso al mercado del istmo. Pero también hay sectores opuestos a la apertura del mercado estadounidense, como el azucarero y el lácteo, con la mayor parte de la cadena productiva. El primero es un rubro muy protegido, dijo, al referirse a que se frena la importación del producto por medio de cuotas. Se sabe que los cañeros y remolacheros del sureste y centro de Estados Unidos se oponen a la franca competencia. Por el lado de los lácteos, Hathaway consideró que a algunos industriales de productos manufacturados les interesa venir a la región, pero se considera que sus artículos son muy caros. En Estados Unidos, se fijan los precios mínimos para la leche fluída, mantequilla o queso cheddar y, si hay sobreoferta, el gobierno los compra y los dona a otros países, para estabilizar o elevar los precios, se informó. Según el experto, la oposición al libre comercio no va más allá de tales sectores, porque en el caso de las frutas y vegetales, considerados sensibles, muchos productores de temporada tienen interés en el mercado de Centroamérica, tales como limones, naranjas y el respectivo jugo, dijo. Los productores de carne porcina y bovina están en este grupo, porque les atrae ganar mayor mercado centroamericano, con preferencias arancelarias. Clave Hathaway fue presentado ayer como uno de los mejores conocedores de la política agropecuaria estadounidense. Su apoyo nos garantiza la información adecuada y fidedigna para saber la posible estrategia que usará Estados Unidos en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC), así como los sectores interesados en el acuerdo y los que no, dijo Miguel Lacayo, ministro de Economía, al explicar la estadía del experto en el país. Hathaway se reúne desde ayer con los negociadores salvadoreños y este día lo hará con el sector privado, para explicarle en un foro los principales pilares de la agricultura estadounidense. Lacayo confirmó que Hathaway acompañará al equipo negociador salvadoreño en todo el proceso del TLC, ya que será contratado por el Gobierno para tal efecto. No descartó que el resto de gobiernos centroamericanos lo contrate con el mismo objetivo. Subsidios Hathaway señaló que hay dos tipos de subsidios que deben tomarse en cuenta: los domésticos y los de la exportación. A su juicio, los primeros no significarán demasiado problema para el istmo, como sí lo serán los asignados a la segunda categoría. Estos últimos básicamente protegen a los lácteos y al trigo, pero, en las negociaciones con Centroamérica quedaría descartado el trigo, como ocurrió en la práctica con el Tratado de Libre Comercio de las Américas (Tlcan o Nafta), dijo, al considerar que el número de productos sensibles en la negociación será menor que el esperado, porque se trata de artículos que no se producen a gran escala, contrario a lo que ocurrirá con el Area de Libre Comercio de las Américas (Alca). Amy Angel, coordinadora de la Unidad de Política Comercial Agropecuaria (Upca), del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), consideró que los productos más sensibles para El Salvador son los lácteos, azúcar, avícolas, arroz, porcinos, maíz amarillo y blanco. Para Angel, la eliminación de los subsidios a la exportación
dependerá del giro que tome en marzo del 2003 la propuesta
que al respecto ha hecho Estados Unidos a la Organización
Mundial del Comercio (OMC), posición que es rechazada por
la Unión Europea y Japón.
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