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Las confesiones de Gael
En su más reciente película, El Crimen del
Padre Amaro, el actor de 24 años interpreta a un joven
sacerdote
México
Agencias.-
El Diario de Hoy
escenarios@elsalvador.com
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| Nacido en Zapopán, Jalisco, el 30
de octubre de 1978, Gael García Bernal nunca imaginaría
que años después se convertiría en la nueva
sensación latina del cine. Incluso, se ha ido a vivir
a Londres para estudiar actuación.Foto
AP |
¿Será como aquel joven enamorado y sin recursos de
Amores Perros? ¿O más bien tendrá la visión
del adolescente desubicado de Y Tu Mamá También? Peor
aún si actúa como el mismísimo director del
Inframundo que retrató en Bendito Infierno.
Nacido en Zapopán, Jalisco, el 30 de octubre de 1978, Gael
García Bernal nunca imaginaría que años después
se convertiría en la nueva sensación latina del cine.
Incluso, se ha ido a vivir a Londres para estudiar actuación.
Hay quienes lo acusan de abandonar su patria, pero Gael se ha dedicado
a hacer puro cine en español. Por eso, ha decidido regresar
unos días a México para hablar del Padre Amaro.
Su estancia en un lujoso hotel de la Ciudad de México hace
pensar se trata de un divo. Hay que tener paciencia, pronto se descubre
su verdadera personalidad y, después de pensar si se le habrán
subido los humos por el éxito, la puerta del confesionario
se abre y se asoma una media luz.
Cuando aparece, lo primero que llama la atención es su mirada
profunda y su sonrisa enigmática. Viste de forma sencilla:
unos jeans deslavados y una camiseta. Se apena cuando el fotógrafo
quiere retratarlo, saluda amable y de forma cálida.
Es verdad, parece seguir siendo aquel niño que hace 10 años
apareció en la telenovela El Abuelo y Yo, no ha perdido el
piso, la fama no lo apantalla y, aunque en el cine levante todo
tipo de pasiones, hasta podría decirse que es tímido.
Nuevo ídolo
Muchos críticos te han comparado con iconos del cine como
Alain Delon y James Dean. ¿Qué opinas al respecto?
Se siente raro porque yo soy de Zapopán, no tengo
idea de por qué me comparan, nunca he trabajado para imitarlos.
Somos muy diferentes, empezando porque James Dean trabajó
en Estados Unidos y Alain Delon en Europa, y yo pues aquí
en México. Eso sí, prometo que jamás manejaré
un Porsche.
¿En qué momento de tu carrera te encuentras?
En el momento en que estoy tratando de ser congruente conmigo
mismo.
¿Te gusta la imagen que te han creado?
Creo que cada persona tiene una imagen distinta de los otros.
No trabajo para crearme una imagen, yo sólo trabajo y lo
demás se da por sí solo y, sí, me gusta, la
disfruto, la celebro y la agradezco. Me siento muy privilegiado,
muy agradecido con la gente que ha visto mi trabajo, porque además
estoy orgulloso de mis películas, son temas muy reales. Hay
público que tiene los huevos de ir a verlas y por eso pueden
hablar de ellas, disfrutarlas.
¿Cuáles son tus metas como actor?
Poder seguir siendo lo que quiero. Me gustaría contar
una historia de futbol, viajar por todo el mundo.
Acabas de regresar de África, vas a ir a Japón a promocionar
Y Tu Mamá También, tu sueño ya se está
cumpliendo...
Sí, más o menos, poco a poco. De alguna manera
tengo una obligación moral, social, cultural, nativa: quiero
que el cine en español -no sólo el de México-
tenga la repercusión que se merece y que contemos muchas
historias, porque si no las van a contar primero en inglés.
¿Sigues haciendo audiciones o ya estás en una posición
en la que son los productores quienes te buscan?
Yo no tengo nada en contra del casting y he hecho para algunas
películas, pero en este caso (El Crimen del Padre Amaro)
me ofrecieron el personaje directamente, me hablaron por teléfono
y me mandaron el guión.
¿Qué fue lo que te llamó la atención
del proyecto?
Es algo muy complejo, al principio uno reacciona de manera
intuitiva, de pronto surge una necesidad fundamental de hacer tal
o cual película, y creo que muchos obedecen a esas reglas
de trabajo. Leí el guión y me cautivó, me impactó
muchísimo y pensé: yo quiero contar esa historia,
yo quiero ser ese personaje. Por supuesto, también
me atrajo todo el equipo involucrado en la producción.
Y ya que lo viste terminado, ¿qué te pareció?
Me gustó muchísimo. Creo que es una consecuencia
más que una provocación. Está fuerte, pero
es ficción. Amores Perros también era fuerte, me gusta
hacer ese tipo de películas que me dejan sin aire. Cualquier
tema que no ignore la condición humana siempre va a ser controversial
y más cuando son retratadas de manera honesta, sobre todo
en México, porque no nos hemos contado estas historias.
Ha habido mucha polémica respecto a si se debe o no censurar.
¿Cómo crees que el público en general reciba
la película?
Es mucha película como para que la censuren y, si
quieren censura, eso le va a dar más publicidad. Yo creo
que la mejor reacción es la de apoyar a la libertad de expresión,
podemos crear polémica porque todo el mundo tiene derecho,
pero todos los grupos deben ser escuchados.
Creo también que la Iglesia debe apoyar esta película
para su propio beneficio, porque en ella se habla bien de la fe.
Nos dice que con cualquier fe, sea cual sea su intensidad, puede
existir un milagro. Simplemente amar a más gente de la que
empezaste a amar cuando eras niño, es un milagro.
El crimen del padre Amaro estrena hoy en México.
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