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La
Medalla Milagrosa de los migueleños
Ubicada
en el centro de la ciudad de San Miguel, la Capilla de la Medalla
Milagrosa se ha convertido en un orgullo para todos los garroberos.
Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
Fotos EDH/Julio César Avilés
vida@elsalvador.com
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En 1904, un grupo de religiosas
miembros de la congregación de la Hijas de la Caridad
de San Vicente de Paúl decide construir una capilla
en los terrenos del antiguo hospital general de San Miguel.
Foto EDH
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En 1904, un grupo de religiosas miembros de la congregación
de la Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl decide construir
una capilla en los terrenos del antiguo hospital general de San
Miguel.
En sus inicios, la iglesia era conocida como la Capilla del Hospital;
sin embargo, al ser trasladado el nosocomio a mediados de la década
de los ochenta a otro lugar, el templo empezó a ser identificado
con su nombre de la Capilla de la Medalla Milagrosa.
Una de las precursoras de esta obra fue sor María Morín,
quien realizó un trabajo incansable en beneficio de las personas
necesitas de la zona oriental, mientras que los planos fueron levantados
por el coronel Ascención Azucena.
Este es un santuario de adoración, el cual se ha convertido
en uno de los pocos templos que aún guardan su diseño
original, dice el arquitecto Francisco Antonio Zuleta, miembro
de la congregación.
Vestigio del pasado
Toda la imaginería (13) y los vitrales (21 en total) son
originarios de Francia y de Bélgica, y fueron traídos
a principios del siglo pasado por vía marítima.
El estilo de la obra obedece a una réplica casi exacta de
la nave central de la Capilla de las Apariciones de la Medalla Milagrosa
a Catalina Labouré , ubicada en la sede central de las Hermanas
de la Caridad en Francia.
La estructura está construida bajo el estilo neogótico
y está hecha de ladrillo tipo mixto, cemento, cal, madera
y láminas, mientras que las columnas están formadas
por concreto sólido, afirma el arquitecto Zuleta.
A lo largo de su historia, la capilla ha soportado las inclemencias
del tiempo, los terremotos y otras catástrofes naturales.
Los últimos terremotos que sacudieron el país no ocasionaron
daños mayores en la infraestructura ni en su imaginería.
Por el momento, los feligreses de la capilla se preparan para celebrar
los 100 años de fundación, por lo que están
preparando una serie de actividades encaminadas a conmemorar a lo
grande dicha fecha.
Las puertas de la iglesia están abiertas para las personas
que quieran estar en contacto con Dios, teniendo como únicos
testigos los vitrales, las imágenes y la estructura de esta
centenaria capilla.
Vida dedicada a la religión
Sor María Morín era de nacionalidad francesa e hizo
de El Salvador su segunda patria.
La religiosa formaba parte de la congregación de las Hermanas
de la Caridad, quienes fueron las encargadas de ayudar a los enfermos
internos del antiguo Hospital de San Miguel.
A iniciativa de la religiosa, a principios de 1904 iniciaron los
trabajos de construcción de lo que es ahora la Capilla de
la Medalla Milagrosa en los terrenos del entonces hospital.
A pesar de las limitantes económicas y a los obstáculos
que se presentaron en la edificación de la obra, la religiosa
y otro grupo de personas que la apoyaron lograron casi 10 años
después finalizar su construcción.
Sor María fue una virtuosa Hermana de la Caridad, que consagró
su vida al servicio de los desvalidos, las personas necesitadas
y todo aquel que necesitara del apoyo de su congregación.
La religiosa entregó su alma al Creador el 19 de mayo de
1924, a los 84 años de edad y 62 de vocación religiosa.
Sus restos descansan en la bóveda celeste de la misma capilla
que ella misma ayudó a construir.
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